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Alarma en la heterodoxia por los horrores de Cristina

Ya no sólo son discusiones privadas por chat entre compañeros cada vez que aparece una carta o una exposición donde todo se aplaude. Cristina Kirchner está diciendo cualquiera en materia económica al punto que son los referentes de su palo los que se dan cuenta y se quieren morir.

Hace diagnósticos acertados y señala problemas acuciantes, sí, pero las lecturas sobre la causas y las soluciones que sugiere cierran menos que un Open 25.

"Si sigue así y chocamos nos va a quemar las políticas públicas para los próximos 150 años", se lamenta un habitué de la discusión mediática con ideas moderadas de eso que se puede llamar heterodoxia, un pensamiento pro intervención del Estado y con una mirada macro más amplia que solo mirar el equilibrio fiscal y la emisión monetaria.

Se suponía -dice- que eso iba a pasar con el ideario liberal y ortodoxo tras el zafarrancho que dejó Mauricio Macri, que iba a hacer difícil que volviera un recetario así de ramplón. Pero todo va muy rápido y la Vicepresidenta hace su parte: lanza cataratas de afirmaciones demasiado audaces y llamativamente fuera de lógica, por así decirlo, en un contexto muy delicado.

Por eso hay economistas de su propio espacio que no pueden más. Son heterodoxos, por abusar de categorías tal vez demasiado rígidas, pero que postulan que el inodoro va en el baño y la cocina en el comedor. Sencillamente se agarran la cabeza. No pueden creer cómo la líder del Frente de Todos está inmersa en errores de apreciación y concepto tan grosos que quedan en evidencia cada vez que habla de temas cruciales como la inflación, el déficit fiscal o la fuga de capitales.

"La mejor política de la Argentina, asesorada por los peores economistas de la Argentina", tuiteó el profesor Eduardo Crespo el lunes poco después del discurso de la vicepresidenta en Avellaneda. El investigador de la Universidad de Río de Janeiro le critica su idea de la "inflación oligopólica" y que ignore la cuestión de la inercia, entre otros análisis. Considera que orina fuera del tarro al enfatizar tanto que la evasión o la formación de activos externos -otros problemas- están detrás de la aceleración del costo de vida.

Hace diez días, por su parte, cuando la Vicepresidenta cuestionó en redes las risas del supermercadista Federico Braun al decir que "remarca precios todos los días", el economista peronista Claudio Scaletta le había señalado en público: "La clave es saber si hay inflación porque remarcan o remarcan porque hay inflación". Fue un posteo que se sumaba a diversos artículos de su firma que puntualizan, entre otros temas, el disparate de confundir "niveles de precios altos" por concentración económica con una causa del aumento general y sostenido de precios, que es la inflación.

El martes, en tanto, hasta el periodista kirchnerista Roberto Navarro la dejó en off side. Se refirió al tramo de su alocución que enfatiza que el déficit fiscal no tiene nada que ver con los precios. Y Navarro, no Willy Kohan, le retrucó que justamente el mundo está viviendo lo contrario: una inflación inédita en décadas por la expansión monetaria y el aumento del rojo fiscal que produjeron los Estados para paliar la pandemia.

Incluso fue más allá. Hasta sugirió que sus comentarios pifiados pueden complicar las chances del Gobierno de refinanciar la deuda en pesos. O sea subrayó que su desconocimiento puede ser causa de una desestabilización. Guau.

Viaje al origen

"Cristina está muy basualdista", la describen en su entorno, en referencia al pensamiento de Eduardo Basualdo, legendario economista y papá del subsecretario de Energía Eléctrica Federico, que se dedicó a estudiar a las grandes corporaciones en la Argentina.

En esa línea sobre lo que pasa en el país se sitúa también Hernán Lechter, el economista del Centro de Estudios de Política Económica (CEPA) que ella había sugerido para la secretaría de Comercio Interior en 2019 y supuestamente no fue tenido en cuenta por el ex ministro Matías Kulfas.

Además del gobernador y ex ministro suyo, Axel Kicillof, con quien la vice -contó- estuvo hablando del tema tarifas, Lechter es uno de los hombres que más influencia ha ganado sobre su cosmovisión.

En este contexto, presentamos una entrevista exclusiva e imaginaria con Cristina para conocer un punto clave en toda su percepción económica y también para poner en tela de juicio sus afirmaciones de hoy.

-¿Cómo se explica a usted misma haber traído de nuevo la inflación de dos dígitos a la Argentina, allá por 2008?

-Fue un claro caso de puja por la distribución del ingreso, tras la recuperación post crisis de 2001. Hola qué tal. Estábamos creciendo y siempre en la historia argentina cuando los trabajadores mejoran su participación en la torta hay inflación del 15 al 25%.

-Pero el resto de la región también creció y mejoró los indicadores y no tuvieron esa inflación.

-No, no, no. Ojo eh. Ninguno creció tan rápido ni tan fuerte ni mejoró tanto la distribución del ingreso como lo hicimos con Néstor, que dejó la vida en esto.

-Pero con aumentos de salarios muy por arriba de la productividad y con las tasas de interés en términos reales negativas ¿no hay riesgo de exacerbar el crecimiento en el corto plazo, que los pesos se vayan al dólar y que se genere una inflación que luego lo haga insostenible?

-Eso lo dicen los medios hegemónicos. En el fondo está la pelea por la renta e iba a llegar igual.

-Pero si en dos años das subas de sueldos que no se ven en ninguna parte del mundo, ¿no puede ser pan para hoy sólo por cuestiones electorales por ejemplo y crisis pasado mañana?

-No, mi amor. La inflación reapareció por la disputa oligopólica que no se da en otras partes del mundo por el acceso a divisas y por la rentabilidad. Eso fue la pelea de la 125 y por eso se alineó todo el capital detrás del campo. Ya veo mañana el titulo de Clarin: "Cristina contra..."

-¿No se trata de ser más ordenado en el crecimiento, lo que evita despilfarrar dólares en consumo y energía, y así buscar la estabilidad como en Brasil, Chile, Uruguay y Bolivia?

-Ya lo dijo Simon Kuznets, hay cuatro tipos de países en el mundo: tal, tal, Japón y Argentina. Los argentinos somos excepcionales. Acá todas las otras políticas fracasan. No se pueden tomar ejemplos de morondanga.

-Bueno, un poco simplista. La frase es más larga y no es una máxima tipo dogma, es la opinión de un tipo...

-Que Alberto agarre la lapicera y que el crecimiento no se lo lleven cuatro vivos, que se pongan a laburar.

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