Ajuste del empleo informal y más familias atadas a la asistencia social

Cerramos marzo con los datos definitivos de un PBI 2020 cayendo en torno al 10%, con contracciones en el consumo privado, las exportaciones, y con la inversión que funcionó como atenuante de esa caída. El crecimiento de la inversión, a finales del 2020, tiene un correlato con las expectativas respecto a la evolución de los precios futuros de ciertos bienes.

No obstante, la contracción del PBI argentino estuvo entre las más pronunciadas a escala global. Sólo Perú (con -11%), registró una caída mayor a la de nuestro país a nivel regional. Con esta caída del PBI y con la mayor contracción de la actividad económica registrada en abril del 2020, con posterioridad a conocerse estos datos, y en línea con ellos, vimos un desplome del mercado laboral, fundamentalmente visualizado en la caída de la tasa de ocupación, tasa que en el último trimestre del año 2019 se encontraba en el 43% y al finalizar el año pasado, tocó el 40,1%.

Con los últimos datos disponibles, ¿Qué pasó a nivel empleo? Los últimos meses fueron de recuperación de empleo que se había perdido en el momento más estricto de la cuarentena (segundo trimestre del 2020). A pesar de ello, y conforme se fue flexibilizando, la variación interanual de 2019 contra 2020 registró unos 800.000 puestos de trabajo menos. Vale decir, más del 4% del total (sin dejar de mencionar, el crecimiento del subempleo que, a fines de 2019, era el 14% de los ocupados y, en el último trimestre de 2020, aumentó hasta el 17%). Ahora, en el segundo trimestre del 2020, se registró una tasa de desempleo corregida por actividad que alcanzó el 30% (en sintonía con una caída en el empleo de unos 3,5 millones). Hacia el cierre del 2020 sigue existiendo una brecha entre la población económicamente activa y el total de ocupados, por lo que el desempleo corregido tendería al 15%.

¿A qué nos referimos con esto último? A que tomando las estadísticas oficiales del Ministerio de Trabajo, se estima que en el último trimestre del 2020, respecto a igual periodo del año anterior, hay 500.000 personas más que pasaron a la inactividad laboral (no trabajan ni buscan trabajo) y otras 300.000 personas más que se declaran desocupadas (no tienen trabajo pero buscan activamente uno). De ahí surge que terminemos el año con un un saldo acumulado de 800.000 personas que perdieron su trabajo.

El empleo en el sector privado en la cuerda floja: cayó más de 4% desde 2012

Asimismo, hubo, y hay diferentes aristas en estos datos oficiales. Tales como que el empleo no asalariado (cuentapropista) creció en 150.000 personas, el empleo asalariado registrado (privado y público) se contrajo en 200.000 personas y el empleo asalariado no registrado decreció en 750.000 personas.

Por otra parte, cabe señalar que si miramos el comportamiento mensual (y no el trimestral) la dinámica entre septiembre y diciembre fue negativa para todas las formas de empleo privado registrado. De lo que se puede inferir que el impacto total de la crisis 2020 sobre el mercado laboral aún no ha finalizado y por eso parecería no haber margen para más medidas restrictivas en un futuro cercano. Mucho más, si además consideramos la caída del salario en términos reales.

Radiografía del empleo: recuperación dispar y dudas por mejora del salario real

¿Qué fue lo que pudimos observar a grandes rasgos? Como primera medida, que el ajuste en el mercado laboral se concentró en el empleo asalariado no registrado, debido a que los subsidios al salario y otras disposiciones, no tuvieron incidencia entre los asalariados no registrados y siendo que, el empleo informal está muy presente en los hogares vulnerables, esto explica ciertamente el aumento de la tasa de la pobreza (que seguirá firme por encima del 40%).

Actualmente, el relajamiento de las medidas sanitarias está activando la recuperación del empleo informal (algo que ya se observa en el último trimestre del 2020). Lo que no es menor, es que lo hace en un mercado fuertemente segmentado. Menos de la mitad del empleo es asalariado formal (del cual un tercio es empleo público), mientras que la otra mitad es empleo asalariado no registrado y cuentapropismo (el cual en su mayoría también es informal). Y que pocas personas en edad activa accedan a un empleo formal tiene connotaciones negativas.

Argentina cerró el año de la pandemia con una de las tasas de pobreza más altas de la región

En síntesis, es este último punto el que contribuye a los desequilibrios del sistema previsional y a que tenga severas dificultades para financiarse. Siendo que es el principal desestabilizador de las cuentas públicas y el motivo por el cual el Tesoro Nacional asiste de manera permanente. No es menor señalar que, en un mercado laboral con más gente inactiva, con desempleo y con informalidad, la cantidad de hogares con una dependencia estructural de la asistencia social irá en aumento


* Las opiniones expresadas son personales y no necesariamente representan la opinión de la UCEMA.

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