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A las puertas de un evento global, se agotan las soluciones de emergencia

Empiezan a aparecer signos de desaceleración de la actividad, probablemente asociados al agotamiento de las soluciones que impuso el ministro Sergio Massa para estabilizar la crisis. La recesión global empieza a golpear la puerta y reaparece la amenaza de la falta de dólares.

Hasta no hace mucho, bajo la superficie afiebrada por el desequilibrio cambiario y la inflación sin control, los datos concretos reflejaban aún una economía con demanda recalentada, oleadas de billetes en la calle e índices productivos en positivo.

Los últimos datos disponibles, en cambio, proyectan cierto enfriamiento de la economía. En los índices de inflación estandarizada arriba de 6,5% todavía no llegaron a impactar los efectos del retiro de subsidios y el aumento de las tarifas de energía y agua. Ayer entraron en vigencia aumentos de los combustibles y se pusieron en marcha los de la electricidad.

La inflación core hacia el final de octubre no traería buenas noticias para el IPC que se conocerá a mediados de mes. La aceleración de los precios del último trimestre se sentiría ya negativamente en el poder adquisitivo. Un informe de la Fundación Mediterránea marca que también el endurecimiento del cepo viene afectando el normal flujo de importaciones de insumos y partes, con su consecuentes efectos en la producción, fenómenos que frenan el nivel de actividad.

"Los intentos de corto plazo de expandir la economía con expansión fiscal y monetaria contienen las semillas de su propio ajuste, sea por la aceleración inflacionaria que licúa la demanda agregada, sea por la falta de capacidad de financiamiento de las importaciones necesarias para lubricar la oferta de bienes y servicios".

El índice General de Actividad publicado por Orlando Ferreres y Asociados muestra un crecimiento acumulado hasta septiembre del 5,6%, pero el índice desestacionalizado reflejó una contracción mensual de 0,4% respecto a agosto. Con el número de septiembre, el tercer trimestre habría cerrado con una merma de 0,1% comparado con los meses de abril a junio.

"Derivado de la ausencia de un verdadero plan de estabilización, los intentos de corto plazo de expandir la economía con expansión fiscal y monetaria contienen las semillas de su propio ajuste, sea por la aceleración inflacionaria que licúa la demanda agregada, sea por la falta de capacidad de financiamiento de las importaciones necesarias para lubricar la oferta de bienes y servicios", opina la Mediterránea.

Mientras tanto, el Gobierno se esfuerza por poner en marcha diversos remedios para contener a los precios. La herramienta subyacente, que vincula tanto el retraso de las jubilaciones, como la actualización de paritarias detrás de la inflación, los aumentos de las tarifas energéticas, implican menor cantidad de ingresos disponibles.

El Banco Central ya hizo una parte -el aumento de la tasa de interés en octubre que por primera vez quedó positiva- apuntan también en la misma dirección.

Mientras tanto, el mundo sigue debatiendo el nivel de recesión que se avecina en los EE.UU. y que se extenderá en 2023 a todo el mundo. Después de la Fed, ayer el Banco Central Europeo también subió 75 puntos la tasa de interés.

El mundo no dejará muchos márgenes para la Argentina. Tal vez haya que pensar en un plan.

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