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Ya ‘habemus’ Papa, Messi y Reina de Holanda: ¿ahora también Malcorra?

Si en julio Susana Malcorra fuera electa Secretaria General de las Naciones Unidas (ONU) -es una posibilidad, aunque no ‘una fija’-, resultaría menos sorprendida que en noviembre pasado, cuando el presidente electo, Mauricio Macri, le ofreció ser canciller.
La propuesta de Macri la conmovió cuando ya estaba en la escena de la diplomacia internacional sin más ayuda de la Argentina que su formación como ingeniera electrónica en la Universidad Nacional de Rosario. Es que Malcorra no es diplomática de carrera ni había intervenido en política interna. Con su propio CV y concursando ganó, en 2004, la dirección Ejecutiva Adjunta del Programa Mundial de Alimentos de la FAO; en 2008 pasó a la Secretaría General Adjunta del Departamento de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno de la ONU, y después el secretario general del organismo, el sudcoreano Ban Ki-moon, la designó Jefa de Gabinete.
En 2004, con su ya conocida parsimonia y naturalidad, Malcorra le comentó en Roma a quien esto escribe que nadie del gobierno argentino
-entonces presidido por Néstor Kirchner- la llamó cuando se convirtió en la argentina con el rango más alto en un organismo internacional. No era cuestión de vanidad; sólo apuntaba a que la FAO disponía de miles de millones de dólares para ayuda a países con problemas de alimentación. Entonces la Argentina calificaba para recibirla, pero al margen de las descortesías, sus autoridades no se interesaron.
Si Malcorra fuera electa, se convertirá en la novena Secretaria General de la ONU y a la vez en la primera mujer en 80 años en el cargo -también primer argentino- y, como se ve, no tendría que andar repartiendo agradecimientos en el país. Su candidatura ya se barajaba en Nueva York cuando en la Argentina su nombre no estaba en agenda alguna. Pocos recordaban que en Buenos Aires había sido CEO de Telecom o ejecutiva de IBM
El novedoso proceso de elección, más transparente que nunca, ya está en marcha. Antes al candidato lo decidían los 15 miembros del Consejo de Seguridad; elevaban su nombre a la Asamblea General para que lo canonizara y sanseacabó. Ahora los presidentes del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General, según la nueva norma, pidieron por carta a los 193 países miembros que presenten candidatos, cuyos CV son publicados en la web del organismo. La elección se hará a fin de julio y la asunción será entre septiembre y octubre.
¿Querrá Macri desprenderse de una funcionaria que se ha revelado como uno de sus mayores aciertos? ¿Evaluaría si acaso Malcorra no podría aportarle más a la Argentina y a la imagen de su gobierno desde la ONU que en Buenos Aires?
Ban Ki-moon, terminando su segundo y último mandato, respaldó un antiguo reclamo para que una mujer se instale como jefa en la mole de Turtle Bay. "Ya es hora de que los Estados miembros lo consideren", dijo. El influyente The New York Times abogó por lo mismo en un editorial. La iniciativa fue lanzada por Colombia y respaldada por cuarenta países. El Reino Unido anticipó su apoyo en el Consejo de Seguridad.
Pero hay una dificultad: según una rotación tradicional pero no formal, después de que la Secretaría General estuvo en poder de Asia (Ban Ki-moon) y África (el ghanés Kofi Annan), le corresponde el turno a Europa del Este. Si así se resolviera, ya hay dos búlgaras en la ‘pole position’: Irina Bokova, directora de la UNESCO, y Kristalina Georgieva, vicepresidenta de la Comisión Europea y comisaria europea de Programación Financiera y Presupuestos. Si pudiera proceder de otra región, además de Malcorra también se menciona a Helen Clark, tres veces primera ministra de Nueva Zelanda y hoy Administradora del PNUD.
Ya habemus Papa, Messi y Reina de Holanda; ¿ahora también Malcorra? ¿No será mucho para un solo país? No lo será, porque, como en cada una de esas elecciones, no dependerá de un lobby argentino, sino del mérito del elegido.