U$D

Dólar Banco Nación
/
Merval

Y ahora, ¿quién va a defender las políticas industriales en Brasil?

Y ahora, ¿quién va a defender las políticas industriales en Brasil?

En una nota editorial inmediatamente después de las elecciones que colocaron a Jair Bolsonaro presidente de Brasil, el tradicional diario “Estado de São Paulo” definía la situación expectante en que los brasileños se encontraban: salto al vacío. La causa, señalaba este medio conservador, era que no se tenía la menor idea de lo que pretendía hacer el vencedor en los comicios. Su campaña se basó en la acusación a sus adversarios, sobre todo contra el PT, todo en forma subterránea a través de las redes sociales, y, más públicamente, la exaltación de portar armas para combatir el crimen callejero. Habiendo concedido pocas entrevistas, estas se caracterizaron por una retórica contundente cuya máxima sería "contra todo lo que está ahí"; cuando habló ante una aglomeración, celular mediante, le expresó a una multitud en San Pablo - que vibró acaloradamente -, que iría a “arrasar contras las minorías”.

Se decía en Brasil durante la campaña electoral que quienes afirmaban que votarían por Bolsonaro debían ser los primeros en la historia universal que aseguraban que su candidato, una vez electo, no haría lo que prometía. Tras la confirmación del resultado electoral, los movimientos iniciales del presidente electo y de su equipo parecen estar ampliando la incertidumbre y la aprehensión de muchos brasileños. El vacío se está llenando en una dirección que pareciera ser radicalmente diferente de la que muchos esperaban. Para sorpresa de no pocos, dice que hará lo que dijo…y mucho más.

Un área clave es la economía del país. Para empezar, todo se encamina para que el economista hiper-neoliberal Paulo Guedes se convierta en responsable de un superministerio de la Economía que se pretende crear, mediante la unificación bajo su mando de todos los asuntos en este momento distribuidos por los ministerios de Hacienda, Planificación, Desarrollo, Industria y Comercio. Las tres últimas áreas actualmente están unidas en un ministerio denominado MDIC, que trata también de las políticas de comercio internacional y de estímulo a la producción. Además, Guedes dejó claro que pretende promover el más intenso proceso de privatizaciones de la historia del país y reducir drásticamente la actuación de los bancos públicos, que son las fuentes principales del crédito a largo plazo para la producción.

Detrás de esta propuesta, más que buscar la racionalización de la maquinaria administrativa estatal, se apunta a la clara determinación de desmontar los instrumentos de actuación del Estado en la promoción del desarrollo. Para Paulo Guedes, el espacio autónomo estatal del MDIC crea la base para los lobbies sectoriales de la industria procurando obtener cuasi-rentas derivadas de la protección estatal. De esta manera, la producción industrial brasileña ingresó en la categoría "de las minorías que había que arrasar".

El sector rápidamente manifestó su posición contraria a esta dirección. El líder de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), Robson Andrade, exteriorizó claramente su contrariedad afirmando que "la industria no puede estar ligada a un área que tiene como prioridades el aumento de ingresos y la reducción de gastos. Los ministerios de Hacienda y de Planificación desempeñan papeles específicos. ¿Quién va a defender las políticas industriales? ".

Las reformas que Guedes está señalando que pretende efectuar sobre el sector financiero nacional significarían un golpe adicional a la actividad industrial brasileña. Según viene expresando el candidato a super-ministro, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) sería desmontado y el Banco do Brasil y la Caixa Econômica Federal serían privatizados. Estas son las tres principales instituciones financieras en lo que se refiere a proveer créditos de largo plazo a los grandes emprendimientos productivos y de infraestructura, como para el funcionamiento de pequeñas y medianas empresas. De esta manera, estas medidas podrían causar daños irreversibles sobre la economía brasileña y, por la radiación que tiene, sobre las economías de la región.

Los bancos públicos respondían, en junio de 2018, por el 46% del stock de préstamos que fueron otorgados a las empresas brasileñas. Evidentemente, se trata de un mercado muy codiciado por los bancos privados. Sin embargo, hay que resaltar una diferencia importante: los bancos privados, nacionales y extranjeros, optan por conceder préstamos menos arriesgados y a menores plazos. Esta es la razón por la cual el financiamiento del desarrollo productivo, en general, proviene de bancos públicos. Por ejemplo, 85% del capital de funcionamiento de las empresas, que es más rentable y de corto plazo, proviene de bancos privados y sólo 15% de los públicos. No obstante, cuando se trata del financiamiento de inversiones, 52% es otorgado por los bancos públicos. Esta participación crece a 2/3 en lo que se refiere a los préstamos que se destinan a proyectos de infraestructura, hipotecarios y del sector agricultura.

Aunque medidas en este sentido suelen presentarse como “neutras” y “científicas”, entre muchas falsedades, contradice la verdad de cómo funcionan las principales economías del mundo. Economías de alto ingreso, como Alemania, están fortaleciendo sus bancos públicos para hacer frente a los desafíos de la financiación de la infraestructura y nuevas tecnologías. De hecho, un tercio del crédito de la mayor economía europea se origina en bancos públicos.

Particularmente, los bancos públicos volvieron a ser foco de interés después de la crisis financiera global de 2007-2009, cuando quedó claro que: (i) la especulación privada originó la mayor crisis desde 1929; y (ii) los bancos privados no irrigaron la economía de crédito para la reanudación de la producción y las inversiones tal como lo expresó el propio FMI (Working Paper 17/60 "Bank ownership: trends and implications").

Tras la confirmación del resultado electoral, los movimientos iniciales del presidente electo y de su equipo parecen estar ampliando la incertidumbre y la aprehensión de muchos brasileños. El vacío se está llenando en una dirección que pareciera ser radicalmente diferente de la que muchos esperaban.

Así, el salto al vacío de la decisión electoral puede estar convirtiéndose para la economía brasileña en un salto mortal en la oscuridad y sin red de protección.

Estas decisiones del futuro hiper-ministro de economía – aunque ya actuando “en funciones” – significarían un proceso que rápida, violenta y desordenadamente arrasaría la actual estructura económica del país. Así, a las decisiones que se tomarían que afectarán los diferentes aspectos productivos del sector industrial, se le sumará el hecho que la característica de los bancos privados, especialmente los extranjeros, es que actúan de forma pro-cíclica, es decir: ofrecen crédito en momentos que la economía crece, pero no lo hacen cuando la actividad económica comienza a registrar dificultades. De esta manera, depender de una estructura financiera-bancaria meramente privada dificulta la recuperación económica.

El Banco Mundial en su informe “Global Financial Development Report 2015/2016: long-term finance” se ha manifestado en el mismo sentido. De hecho, expresa ahí una corrección de su visión original cuando apoyaba los procesos de privatización de los bancos públicos en los años 1980 y 1990. Sobre el comportamiento del sector bancario privado en las crisis financieras de fines del siglo pasado, las fuertes evidencias durante la de 2007-2009 llevaron al organismo a revisar radicalmente esa posición. En un amplio estudio de 2012, en el cual destaca que Brasil fue un caso exitoso de salida de la crisis, precisamente, gracias al apoyo del crédito estatal, el Banco Mundial afirmó que:

 "... la crisis financiera mundial subrayó la potencial función contra cíclica de los bancos de propiedad estatal en compensar la contracción del crédito de los bancos privados, comprobando los argumentos que esta es una función importante que quizás sea la más importante que justifique su existencia” Global Financial Development Report 2013: reinginking the role of government in finance (página 11).

Es cierto que el uso inadecuado de este poderoso instrumento puede generar ineficiencias y problemas fiscales. Así, como en todo en la vida, el uso de políticas de promoción del desarrollo puede generar resultados positivos o negativos. Con la experiencia y el análisis criterioso y objetivo de la realidad, los formuladores de políticas pueden perfeccionar sus instrumentos y estrategias.

Pero lo que anuncia el nuevo gobierno de Brasil no es corregir los rumbos y mejorar las políticas y sus instrumentos, si no “arrasar con todo lo que está ahí”. Para espanto de los industrialistas que apoyaron el bolsonarismo, parece que la industria era parte de “lo que estaba ahí” y, por lo tanto, deberá ser parte de lo que deberá ser “arrasado”.

Por lo menos, los industriales no tendrán que preocuparse por quién irá a defender la industria en el futuro, ya que parece que no habrá mucha para ser defendida.

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar

Más notas de tu interés