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Volver al mercado: la prueba de fuego de la economía macrista

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LAURA GARCÍA Editora de Finanzas

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Es una etapa que se clausura. Los buitres ya no revolotean ni amenazan con embargar fragatas ni propician discursos inflamados. Pero no sólo se cierra la dilatada historia de ostracismo financiero de una Argentina que reivindicaba el vivir con lo nuestro y que hoy paga los costos de ese encierro. También se agota una primera etapa de la gestión macrista, en la que se avanzó en la corrección de las distorsiones más groseras, y que cede paso ahora a la prueba de fuego de volver al mercado.

Arrancar a la Argentina del parate en el que está empantanada dependerá ahora de un plan consistente pero sobre todo, de la posibilidad de captar fondos en un mercado que no pisábamos hace más de una década y que aprendió a mirarnos con recelo.

Claro, retornos son retornos. La Argentina saldrá pronto a buscar dólares en un mundo en el que los países más avanzados pagan directamente tasas negativas. Países como Suiza, Holanda, Alemania, Austria, Francia y Japón hoy ofrecen rendimientos de entre -0,6% y -0,2%. La Argentina ofrecerá algo menos del 8% cuando Chile paga 3,75% o Perú 5%.

Será de todos modos una cantidad de dinero colosal, que condiciona la posibilidad de recortar el costo de fondeo. Y que va más allá de esta primera tanda para saldar cuentas con los buitres, en vista de que aún con suba de tarifas, será difícil cumplir con la meta de reducir en un 1% del PBI el déficit.

Por un lado, las necesidades en dólares para este año suman u$s 21.500 millones (u$s 12.000 millones para los holdout). Pero el agujero en pesos es de $ 433.000 millones, de los cuales sólo se cubrirán en principio $ 160.000 millones con emisión del Banco Central, un monto nominal similar al del 2015 que supondría empezar a dejar atrás un esquema del que se abusó en los últimos años.

La brecha podrá cubrirse con deuda interna, a costa de seguir ahogando el nivel de actividad. O con más emisiones afuera. Hay quienes apuntan también a la venta de acciones en poder de la ANSES y un blanqueo de capitales.

En todo caso, todo se resolvió con gran celeridad. El 5 de febrero presentamos la oferta. El 19 de febrero Griesa aceptaba levantar las medidas cautelares que nos ataban de manos. El 31 de marzo se derogó la Ley Cerrojo y ayer la Cámara de Apelaciones le dio una alegría a Prat Gay. Pareciera que la odisea termina. Pero recién empieza.