Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
DÓLAR
/
MERVAL

¿Vale la pena sobreactuar la pelea con la tasa si todos saben que aún faltan más aumentos?

Todavía no estamos bien, pero vamos bien. Esa frase de tono noventista no es textual, pero sintetiza la respuesta que ensayan los funcionarios ante la consulta inevitable que despiertan los dilemas de la política económica actual. No es casual que el Gobierno le reclame a sus legisladores el esfuerzo titánico de conseguir la aprobación de al menos ocho leyes antes de que termine el año. Tal vez puede resultar exagerado, pero si salen las principales reformas que impulsa Mauricio Macri, el mediano plazo lucirá un poco mejor que el corto.

Lo que desequilibra la mesa es la pulseada entre inflación, tasas y tipo de cambio. El Gobierno tiene objetivos que se contraponen, y todavía no consigue que se acepte la idea de que algunos de ellos son un mal necesario. Los precios bajan, y nadie le discute que la tendencia es correcta. De una variación cercana a 40% el primer año de gestión, a 23% el segundo, hay un avance.

Pero también es conciente de que la corrección de tarifas no terminó, y eso le pone un corset a la velocidad a la que puede aspirar a que bajen los precios. Tanto Nicolás Dujovne como Juan José Aranguren saben que recomponer los valores de la energía es clave para reducir los subsidios y atraer inversiones que motoricen el PBI. Y lo que se discute ahora puertas adentro del Gobierno es cómo aplicar el demorado ajuste en el transporte, postergado al 2018 para que no afecte el humor electoral en el área metropolitana.

En este punto, el contrapunto es entre inflación y déficit. El Presidente le insiste a su equipo con la necesidad de transmitir señales positivas en materia fiscal, pero a la vez le exige menos inflación porque es el indicador que reflejará el éxito o el fracaso de su gestión, traducido en nivel de pobreza. El gradualismo puede funcionar en este plano, pero acá lo que sobregira el debate es la meta del BCRA, que demanda casi un shock deflacionario para que sea cumplible.

Dujovne salió a darle un poco de oxígeno a Federico Sturzenegger, al convalidar la necesidad de una política de tasas altas. Es una forma de reconocer que no le dejan otro camino al BCRA, ya que quedan varios aumentos que pegarán sobre la inflación, y el endeudamiento externo mantendrá deprimido el tipo de cambio. Hasta Jorge Triaca, el ministro de Trabajo, dice en público que la indexación salarial puede ser la salvación de las paritarias otro año más. Ahora, si en el Ejecutivo nadie ignora que todavía faltan varios meses hasta que la inflación anual perfore el 20%, la pregunta es si hace falta que el Central sobreactúe la necesidad de domar las expectativas.

Más notas de tu interés

Comentarios3
Chris MB
Chris MB 07/12/2017 12:23:52

Sobreactúa el Central o sobreactúan el periodismo y ciertos economistas?

Hugo Morand
Hugo Morand 07/12/2017 10:51:54

Es cierto, los que deberian ser mas serios son algunos economistas acostumbrados a generar grandilocuencias como el inefable De Pablo, que personaje!!, me recuerda a Asis nunca aciertan pero no se responsabilizan de sus augurios.

Chris MB
Chris MB 07/12/2017 12:25:04

Va mi voto positivo en forma de comentario ya que el sistema no ofrece la opción votar.