Una revolución fiscal para frenar a los gigantes tecnológicos globales

Los países del G7 (EEUU, Reino Unido, Alemania, Canadá, Japón, Francia e Italia) representados por la OCDE, avanzaron en un plan para evitar que grandes multinacionales como Apple, Facebook y Amazon eviten el pago de impuestos tributando en países más beneficiosos.

Se trata de un nuevo esfuerzo para ganar la batalla global sobre cómo gravar la economía digital.

La propuesta marco de principios de octubre, convalidada posteriormente por el G20, permitiría a los países gravarlas, aun si ellas no operaran dentro de sus fronteras.

Si la propuesta se concreta, el sistema allanará el camino a nuevos impuestos, no sólo a las tecnológicas, sino a cualquier otra multinacional "on-line". Tradicionalmente, las empresas han pagado impuestos en los países donde se generaba su actividad económica.

Pero en la economía digital, las empresas pueden "trasladar" la fuente de sus ganancias, como patentes y otra propiedad intelectual, a países con alícuotas impositivas extremadamente bajas.

Varios estados, particularmente europeos, lucharon para frenar esa práctica. Crearon impuestos a las grandes multinacionales que venden a sus ciudadanos pero que pagan poco o ningún impuesto por esas ventas.

Francia aprobó este año un nuevo impuesto digital que afectaría a tecnológicas de EE.UU., como Google. Trump respondió amenazando con aranceles a productos franceses, como el vino. Ambos intentan ahora un acuerdo a nivel de la OCDE.

El plan consta de 18 páginas, y se espera que forme la base de un acuerdo internacional general sobre la tributación digital a partir del 2020.

Ese marco alteraría el cómo y dónde se grava a las empresas que operan a través de las fronteras nacionales, aunque deja los detalles de las alícuotas impositivas a futuras negociaciones.

También se sugieren nuevas reglas sobre dónde deben pagar impuestos, direccionándose a dónde se producen las ventas. Se describe cuáles ganancias estarán sujetas a impuestos.

ALGUNAS BASES DEL PLAN

"En una era digital, la asignación de derechos fiscales ya no puede circunscribirse exclusivamente por referencia a la presencia física", se sostiene. "Las normas actuales, que se remontan a la década de 1920, ya no son suficientes para garantizar una asignación equitativa de los derechos fiscales en un mundo cada vez más globalizado", sentencia.

El marco se aplica solo a multinacionales con ingresos anuales superiores a u$s 825 millones. Excluye a proveedores de manufactura y a extractivas.

Parece ser una victoria para grandes países con altos consumos, como EE.UU., China y gran parte de Europa occidental, en detrimento de paraísos fiscales y plazas que hasta hace poco se beneficiaban con la presencia de estas compañías.

Los gigantes tecnológicos deberán encontrar un punto de negociación, pues el nuevo sistema no solo aumentará su carga impositiva, sino habrá altísimos costos de implementación. El debate recién comienza...

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