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Una racha de 72 años en Wall Street puede ayudar mucho a Macri en el año electoral

Una racha de 72 años en Wall Street puede ayudar mucho a Macri en el año electoral

Analizando informes de bancos de inversión internacionales sobre el impacto de las elecciones parlamentarias del martes en EE.UU., aparece un dato histórico en las estadísticas más que relevante para la Argentina de hoy: en los últimos 72 años, desde 1946 se realizaron 18 elecciones de medio término. En los 12 meses siguientes a esa elección del primer martes después del primer lunes de noviembre, en todos los casos, es decir 18 veces sobre 18, las bolsas en Nueva York treparon promedio 17%. Ocurrió siempre. Y si se analiza la recuperación desde los mínimos, el promedio de las escaladas alcanzó a superar 30%.

El fenómeno es relevante para la Argentina y sobre todo para Mauricio Macri, ya que si la racha se volviera a verificar por decimonovena vez, el Gobierno transitaría el año electoral con los mercados accionarios fuertemente para arriba, al menos en Estados Unidos. Se despejaría parte de una de las incertidumbres centrales de las tantas que aparecen para la economía y los mercados en el último tramo del primer mandato de la administración Macri, nada menos que cuán inestables estarán en 2019 los mercados mundiales y aún peor, qué riesgos existen de que se profundicen severas turbulencias o el inicio de un verdadero bear market en Wall Street como amagó a iniciarse en octubre con caídas que no llegaron en promedio a 10%, que derrumbe los precios, empine las tasas internacionales y desinfle la mayor racha alcista en las bolsas mundiales que se viene dando como nunca desde la caía de Lehman en 2008.

Aún con tanta historia a favor, los analistas financieros internacionales siguen muy preocupados: los precios de los activos financieros están muy altos, sigue presente el riesgo de un evento inflacionario por recalentamiento de la economía norteamericana que lleve las tasas de 10 años a 4% o más, hay alarma por el riesgo de insolvencia de bancos europeos si se agudiza la crisis fiscal en Italia y nadie duerme tranquilo en medio de la disputa comercial entre la Casa Blanca y Pekin, con un Estados Unidos que profundiza el déficit fiscal y deberá salir al mercado a pagar tasa para absorber fondos. "Los traders en Wall Street creen ahora que las cosas solo pueden empeorar en el futuro", advertía hace 60 días el legendario Paulo Leme (ex Goldman Sachs) de visita en el país, en una cumbre de Ceos financieros en Mendoza. Todo un escenario negativo para las materias primas y los mercados emergentes, el mundo que claramente no le conviene a la Argentina y mucho menos en el año electoral. Con un ingrediente adicional no menor. La última crisis financiera global de proporciones, la que estalló en 2008 con la burbuja de las hipotecas que volteó a Lehman y generó un efecto dominó dramático en todo el sistema mundial, en parte pudo administrarse gracias a un mundo en el cual los líderes de hace 10 años promovían la globalización, eran capaces de sentarse alrededor de una mesa, o con un simple llamado telefónico organizar, como se hizo, la acción coordinada de la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra, el Banco Central Europeo y el Banco de Japón para salir en salvataje del sistema financiero mundial. Hoy nos encontramos con líderes nacionalistas y populistas, todos enfrentados contra todos, con mayores dificultades a la vista para encontrar soluciones acordadas.

El clima financiero mundial el años próximo, y en particular la recuperación de la economía brasileña si es que efectivamente ayuda el efecto Bolsonaro, figuran como renglones destacados en la lista de episodios políticos y económicos que pueden influir decisivamente en las elecciones presidenciales de la Argentina. Las consultas entre los inversores locales e internacionales siguen muy enfocadas en la incertidumbre política que se abre en el país respecto de la continuidad de Macri en el poder a partir de 2020, mucho más ante el riesgo que aparece por la eventualidad de un cambio brusco de mando en el poder, con el regreso de Cristina o lo que la ex presidente representa en términos de modelo político y económico para el futuro. Es una de las razones, no la única, por la cual a pesar de la calma cambiaria el riesgo país no baja de 600/650 puntos básicos, y se mantienen cerrados los mercados internacionales de crédito voluntario para el país.

Si Argentina no logra colocar deuda voluntaria afuera en 2019, con Macri o sin Macri en la cancha para un segundo mandato, comenzarán a profundizarse las dudas respecto de la capacidad de Argentina de repagar la deuda a partir de 2020. Y en la medida en que los mercados no se calmen, la presión de los ahorristas en pesos por pasarse a dólares irá creciendo, agravado en el volumen por la bola de nieve de pesos derivada de las altísimas tasas de interés que rigen hace meses para contener al tipo de cambio. Todo un escenario que se agravaría más, en caso de que las encuestas canten empate, o favorezcan desde marzo más a Cristina que al actual Presidente.

En el equipo económico y en el Banco Central la mayor preocupación surge de lo que ocurra en Brasil y los mercados mundiales. Consideran que el frente interno luce más controlado, a pesar de que hasta fin de año se transitará como desde agosto el peor momento del ajuste y la recesión. Suponen que la inflación y las tasas irán bajando hacia diciembre, que la estabilidad del dólar reactiva mucho más en este país que la baja de tasas, y que finalmente la energía y el complejo agropecuario ayudarán en forma determinante a la recuperación en el año electoral. Rezan, como todo el Gobierno y gran parte del colectivo que apoya a Cambiemos por una reelección, que el peronismo vaya dividido al comicio. Que no exista tal cosa como una Cristina generosa, que al ver que ella no puede ganar sola, de un paso al costado para conformar un espacio unificado con el PJ para tratar de destronar a Macri.

No todos en Cambiemos se muestran tan confiados con el programa económico acordado entre Nicolás Dujovne y Cristine Lagarde. Alzó la voz con nula autocrítica Alfonso Prat Gay, ahora vocero radical, advirtiendo sobre la recesión y el ajuste. Se agudiza la división entre el ala política de Cambiemos crítica con Dujovne y las tasas de Sandleris, donde se ubican Rodríguez Larreta, Vidal, Monzó, Frigerio y la UCR, todos críticos del sector ultra macrista que rodea al Presidente, la nueva versión de los Rojo Punzó de los 90, liderados por el propio Macri (el jefe de los halcones) y su incondicional Marcos Peña, al que todos los echan la culpa para no confrontar con el verdadero jefe. También Dujovne alineado, por lógica, y cada vez más militante entre los personalistas del Presidente.

Comentarios1
Jorge Rodriguez
Jorge Rodriguez 08/11/2018 05:33:49

Un ejemplo magnifico de Withfull Thinking ( de libro )...no podía se de otra manera, proviniendo de W.K. !

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