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Una política cambiaria confusa

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MARTÍN REDRADO Economista. Miembro del Tribunal de Controversias de la OMC

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Una política cambiaria confusa

El actual enfoque de política cambiaria está en tela de juicio para una economía como la argentina en transición hacia un sendero de equilibrio de largo plazo. En efecto, no estamos en Suecia, ni siquiera en Brasil, Chile o Perú, donde el tipo de cambio no influye en las expectativas de la ciudadanía.

Al Banco Central le resulta cada vez más difícil compatibilizar su discurso con los hechos o el accionar concreto de política. Las autoridades han hecho hincapié en el esquema de metas de inflación y en la tasa de interés como principal instrumento para alinear las expectativas. No obstante, en concreto, este esquema parece tambalear y hoy predomina la desorientación.

Luego de no intervenir el mercado de cambios desde el 11 de agosto, la entidad monetaria dijo presente en tres jornadas de la corriente semana. Esta intervención tímida y confusa sólo genera más demanda, ya que incentiva a los ahorristas a pulsear al Banco Central. En efecto, las últimas micro intervenciones sólo generan un amplio abanico de interpretaciones: ¿intervienen porque consideran que el recorrido reciente del tipo de cambio es disruptivo? ¿intervienen porque se perdió el manejo autónomo de la tasa y, entonces, necesitan incidir sobre las expectativas y los precios?

Cuando la autoridad monetaria muestra su presencia en el mercado debe hacerlo con firmeza y bajar el valor de la divisa. No alcanza con mantener su precio hasta ahí. Por lo pronto, el esquema no es ni de libre flotación, ni de intervenciones administradas. Hemos inaugurado la etapa de la intervención confusa.

Argentina continúa siendo una economía con grandes distorsiones, producto de una herencia crítica dejada por el último gobierno. Estamos en un proceso de reacomodamiento de precios relativos. Las fluctuaciones de tipo de cambio distan de ser inocuas. La matriz exportadora tiene precios atados al dólar y eso se transfiere a lo largo de toda la cadena de valor, incidiendo en el consumidor en productos como el pan, el aceite y los alimentos procesados. Por su parte, las manufacturas industriales tienen en su origen una cantidad no desdeñable de insumos importados.

Sin ir más lejos, toda vez que los precios mayoristas evolucionaron por encima de los minoristas, el tipo de cambio fue una variable explicativa y las primeras semanas de 2018 no fueron la excepción. El traslado del aumento del tipo de cambio a los precios mayoristas fue elevado: el tipo de cambio se deslizó 7,3% y los precios mayoristas un 4,6%, en promedio. Descomponiendo este movimiento, la mitad del aumento se explicó por el deslizamiento del tipo de cambio, a lo que se sumó el alza en los precios internacionales de las materias

primas.

En un país con una historia de volatilidad macroeconómica y dolarización, que en las últimas décadas ha pasado más de la tercera parte del tiempo fuera de su sendero de estabilidad dinámica, la sociedad no está preparada para cambios abruptos en la cotización del dólar.

Tomando como base estudios académicos recientes, sólo la mitad de los países que adoptaron metas de inflación siguen una política de libre flotación del tipo de cambio. Los últimos trabajos en materia cambiaria incorporan la segmentación y profundidad de los mercados financieros como parte del análisis. Concluyen que la mejor elección para maximizar el bienestar social es una flexibilidad cambiaria acotada, que amortigüe picos y valles en el valor de la divisa, en aquellos países donde el acceso a instrumentos de cobertura es más limitado. Este esquema permite moderar los movimientos cambiarios ayudando, por ejemplo, a que los empresarios se centren exclusivamente en sus negocios, en lugar de preocuparse por cubrirse frente a la volatilidad del dólar.

El Banco Central debe salir de este laberinto con una política cambiaria que tenga un enfoque anticíclico y así preservar el nexo entre el ahorro, el crédito, la inversión y el crecimiento. Es necesario que la autoridad monetaria provea de dos bienes públicos esenciales: la estabilidad monetaria y la estabilidad financiera, claves para el crecimiento económico sustentable.

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Comentarios3
Hector R. Morano
Hector R. Morano 09/03/2018 10:44:51

Por favor, lean "Estado y Economía" en www.miplandegobierno.com. En esa página también encontrarán otras propuestas y podrán aportar las de ustedes.

Ricardo Gromaz
Ricardo Gromaz 09/03/2018 10:19:43

Entre con cierto "prejuicio" a leer la nota, pero debo concluir en que estaba equivocado. Se trata de un buen aporte-

fede pestoni
fede pestoni 09/03/2018 07:41:45

Aporte sincero y objetivo !! Algo hay q hacer !! Pero quizas es lo q se intenta, sin explicitar x discrecion