Una negociación al límite, un default técnico... ¿y un acuerdo inminente?

El Gobierno y los acreedores decidieron algo de común acuerdo: seguirán negociando, en principio hasta el dos de junio, para tratar de cerrar la reestructuración del canje de deuda que mantiene en vilo al país pero también a los bonistas que tienen en su poder títulos argentinos bajo ley extranjera.

El vencimiento de hoy y el incumplimiento marcan que la Argentina entró en default. Un default técnico en este caso porque se cumplieron todos los pasos desde diciembre hasta hoy en cuento al proceso de reestructuración de la deuda (contratación de bancos colocadores, asesor financiero y se realizó la oferta). Pero default al fin porque si bien el Gobierno siempre dijo que su intención era concretar un acuerdo de refinanciamiento, lo cierto es que hoy no pagó el bono correspondiente vencido el plazo de gracia.

"La República continúa recibiendo opiniones y sugerencias de inversores acerca de diferentes caminos para mejorar el valor de recupero. La República se encuentra analizando estas sugerencias para maximizar el apoyo de los inversores, preservando al mismo tiempo sus objetivos de sostenibilidad de la deuda. Argentina cree firmemente que una reestructuración de deuda exitosa contribuirá a estabilizar la condición económica actual, aliviando las restricciones a mediano y largo plazo sobre la economía de Argentina devenidas de la actual carga de la deuda, permitiendo reencauzar la trayectoria económica del país hacia el crecimiento a largo plazo. Argentina y sus asesores pretenden aprovechar esta extensión para continuar con las discusiones y permitirles a los inversores continuar contribuyendo con una reestructuración de deuda exitosa", explicó ayer el Ministerio de Economía mediante un comunicado.

De todas formas, el Gobierno prefiere ser cauto. No habla de acuerdo, pero está claro que la intención es llegar a un acuerdo. Y tal situación se da en un marco donde hay intenciones cruzadas y varios jugadores. Un país que se endeudó, que gastó y que ahora se encuentra en una situación compleja. Ese país dice te pago menos de lo que me prestaste porque es lo que te puedo pagar, pero ahora estoy dispuesto a ofrecer algo más con tal de no entrar en default. Estamos hablando de reglas del mercado, no de reglas morales. Del otro lado, acreedores, la mayoría agrupados en fondos, que no tuvieron tanto en cuenta el riesgo país a la hora de invertir en un Estado emergente, pero que ahora reclaman cobrar todo lo invertido, pero que están dispuestos a negociar para perder lo menos posible. En el medio están los bancos colocadores y el asesor financiero que también van por su negocio, ya que un acuerdo le garantizará dinero en comisiones.

Es un proceso largo. Que se inició hace meses. El acuerdo no está cerrado, pero en esta instancia patear el tablero no le interesa a ninguno de los involucrados.

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