Una buena: mejora la calidad institucional de la Argentina

¿Hay una presión desde nuestra historia que nos lleva a cerrarnos sobre nosotros mismos y, por ende, limita nuestro comercio exterior? El gran economista Mancur Olson nos brinda una respuesta: “Cuando se pregunta uno: ¿por qué algunas naciones son ricas mientras otras son pobres? La idea clave es que las naciones producen dentro de sus fronteras no aquello que la dotación de recursos permite, sino aquello que las instituciones y las políticas públicas permiten".

Así, sostiene que las variables que recogen los efectos de la calidad de las instituciones, como los riesgos de expropiación, la efectividad de las administraciones o el imperio de la ley, son relevantes para explicar el crecimiento.  Las instituciones están constituidas por reglas de juego. Se trata de regulaciones sobre el comportamiento humano, tales como normas o procedimientos que permiten decisiones, tradiciones, reglas jurídicas y otras reglas de conducta; así, también, se trata de organizaciones estatales, asociaciones y familias.

“Cuando se pregunta uno: ¿por qué algunas naciones son ricas mientras otras son pobres? La idea clave es que las naciones producen dentro de sus fronteras no aquello que la dotación de recursos permite, sino aquello que las instituciones y las políticas públicas permiten". Olson

Afirma Olson que el detonante del desarrollo económico proviene esencialmente de dos elementos: por un lado, de la ampliación de sus mercados y, por otro, de la ruptura de sus organizaciones corporativas. Justamente sobre estos elementos es donde la Argentina viene fallando.

A diferencia de países con un destacado crecimiento, a lo largo de poco más de cincuenta años, nuestro país ha ido cerrando su economía y permitiendo un férreo régimen corporativo, mediante grupos de presión de distinto orden.

Desde la posguerra, el país ha comerciado en menor grado de lo que debería haberlo hecho. Desde la perspectiva de su aparato productivo y en vista del tamaño de su mercado interno,  ¿lo razonable no hubiese sido aprovechar sus ventajas comparativas para gozar de los beneficios de la especialización internacional para dar cauce a un mayor valor por exportaciones y así poder elevar sus importaciones?

El aumento de productividad  sólo se puede mantener mediante la incorporación constante de tecnología y de normas cada vez más exigentes de calidad. Esto significa que la producción argentina se puede mantener en el mercado en tanto camine por el sendero de la especialización. Pero una especialización competitiva no puede reducirse a la actividad primaria que, ciertamente, es fundamental. La especialización será efectiva en tanto y en cuanto esté presente a lo largo de la mayor parte de la cadena de producción. Así puede conseguir una base económica suficiente para sostener la alta tecnología necesaria para competir en el mercado de productos de alto valor agregado.

Por no coincidir con valores y creencias de la dirigencia, cultivados dentro del débil cuadro institucional de nuestro país, gran cantidad de cadenas, con fuertes determinantes a su favor, han sido afectadas en su crecimiento. En un cuadro paradojal, muchas no se han desarrollado con el vigor que correspondería. Y muchas otras apenas lograron extenderse a través de tan sólo un número limitado de eslabones, en tanto que los restantes crecían en el exterior.

La Fundación Libertad y Progreso elabora, año a año, el Índice de Calidad Institucional. Este índice se fundamenta en dos indicadores. El primero, mide la calidad de las instituciones políticas, como la transparencia, la libertad de prensa, el estado de derecho y la rendición de cuentas de los funcionarios.

El segundo está abocado a las instituciones o económicas, sobre la base de índices internacionales como el de “Competitividad Global del Foro Económico Global, la “Libertad Económica de la Fundación Heritage, la “Libertad Económica en el Mundo del Instituto Fraser y el “Haciendo Negocios del Banco Mundial.

En el reciente informe de la Fundación, la calidad institucional de nuestro país se ha elevado 19 puestos. Sin embargo,  todavía está más cerca de los peor calificados que de los mejores, pero bien vale destacar que se muestra “el mejor desempeño de toda América Latina . El país, ahora, se ubica en el puesto 119 sobre un total de 191 países. El  latinoamericano mejor rankeado sigue siendo Chile, en el puesto número 24.

A nivel global, las mejores posiciones corresponden a Nueva Zelanda, Suiza, Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia. En tanto que países como Corea del Norte y Venezuela se hallan en los peores lugares.

Más claro, agua… ¿no?

Tags relacionados