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Un terremoto silencioso que sacudió la modorra de la sociedad argentina

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FERNANDO GONZALEZ

Director Periodístico

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Un terremoto silencioso que sacudió la modorra de la sociedad argentina

El jueves a la medianoche, un mail de la consultora Elypsis, indicaba que el nivel de indecisos bajaba violentamente al 7% porque los ciudadanos que no tenían su voto definido estaban inclinándose lentamente pero sin pausa hacia Mauricio Macri. El mail no decía mucho más pero el viernes arreciaron los mensajes de whatsapp en el poder preguntando si era cierto el cambio de tendencia. Los escépticos no se preocuparon y siguieron con la idea de que Daniel Scioli ganaba en primera vuelta. Pero algo en la Argentina había cambiado.

El frente opositor liderado por Macri superó todas las expectativas en el país y provocó un terremoto en la estratégica provincia de Buenos Aires. Allí brilló la estrella ascendente de María Eugenia Vidal, quien se llevó por delante a Aníbal Fernández, a los barones peronistas del Gran Buenos Aires y a la creencia generalizada de que es imposible vencer a las burocracias mafiosas enquistadas en las estructuras oxidadas del peronismo.

Macri tendrá una chance formidable de convertirse en presidente el 22 de noviembre porque supo volver de su error cuando no armó una coalición más amplia junto al espacio de Sergio Massa. Salió rápido del encapsulamiento que le impidió ganar a Miguel Del Sel en Santa Fe y del tropezón de Fernando Niembro para volver a conectar con un electorado que no lo terminaba de ver como una opción válida para liderar el mayoritario voto opositor.

En los últimos días, la apelación al voto útil terminó dando resultados aunque Macri le robó más sufragios a Scioli y a Margarita Stolbizer que a un Sergio Massa que resistió dignamente sobre el piso resbaladizo del 20%.

La pregunta que hoy se hace el universo del poder es simple. ¿Qué le pasó a Scioli? ¿Qué quedó de aquel candidato que cosechaba simpatías desde el peronismo clásico al kirchnerismo progre, pero que también recolectaba voluntades en el votante independiente? Esta vez, lo traicionó su confianza ilimitada en poder absorber hasta el desprecio público al que lo sometieron la Presidenta y el kirchnerismo. El que se vió anoche en el Luna Park era un Scioli desangelado, que hablaba de captar a los indecisos pero que lo hacía con el léxico K que apenas domina. Venderle el alma a Cristina lo privó de ganar en primera vuelta. Y deberá salir rápido de ese aturdimiento si pretende que el 22 de noviembre todavía lo encuentre con chances de llegar a la Casa Rosada. Esa utopía que ayer parecía estar más lejos de su alcance.

Como en sus mejores días, la sociedad argentina volvió a sorprender sacudiéndose la modorra de los últimos años. Esa que le hacía tolerar el personalismo sin freno; el enriquecimiento súbito de sus gobernantes y la mentira sistemática para negar la inflación o encubrir la cantidad de pobres que se multiplica en la Argentina. Algo de eso pareció extinguirse anoche cuando los votos sorprendentes tiñeron un futuro que se proyectaba inexorablemente gris.

Comentarios1
Jose Gonzalez Eiras
Jose Gonzalez Eiras 26/10/2015 03:20:30

Excelente editorial. Felicitaciones.

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