Un primer cuatrimestre difícil hace imprescindible relanzar la gestión

Si hay algo que la Casa Rosada necesita de manera imperiosa, es la construcción de un relato económico exitoso. El macrismo ya se dio cuenta de que el gradualismo no es suficiente para darle cuerpo a esa sensación tranquilizadora de que "todo marcha bien".

Por el contrario, cuando la orquesta toca ese ritmo, las notas que más resuenan son las graves. Está instalada la suba de las tarifas, pero no la reducción de los subsidios. Es un dato evidente el aumento del dólar, pero nadie se siente seguro de que cuando baja, su impacto en precios también descienda. Las buenas noticias duran poco, y las malas suelen ser repetidas hasta el infinito.

En la Casa Rosada se resisten a hablar de la foto del día, excepto cuando es un brote verde que crece a buen ritmo. Aseguran que su estrategia económica es dinámica, y que los resultados deben ser evaluados con un lente que incluya en la misma imagen lo que marcaba la coyuntura dos años atrás y con lo que está anotado como objetivo para el 2019.

El 1,8% de inflación de enero es obviamente mucho mejor que el 3,1% con el que cerró diciembre. Hay un componente muy fuerte de aumento de precios regulados pero el indicador core descendió de 1,7% a 1,5%, por encima del promedio del último trimestre de 2017.

Eso significa que en los fundamentos hay una parte de esta inflación que sería como el colesterol bueno, porque ayuda a bajar gastos y a monetizar menos déficit fiscal. El dato preocupante es que los mayoristas crecieron 4,6%, empujados por el dólar y el alza del petróleo.

Su efecto ya se percibe en febrero, donde el IPC superará el 2%. Aunque la divisa se tranquilice, esta volatilidad se sentirá hasta abril, en pleno período de negociación de paritarias. Por eso el relanzamiento de la gestión que se discutirá desde hoy en Chapadmalal no es un capricho, es una necesidad. Pero para eso deberá conseguir buenas noticias para comunicar y ministros que las defiendan en público.

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