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Un poco de oxígeno político para dejar atrás un verano convulsionado

Macri en el Palacio Real de El Pardo con el ex presidente Felipe González

Macri en el Palacio Real de El Pardo con el ex presidente Felipe González

Oxígeno político. Cuando la realidad argentina empezaba a sumir su gestión dentro de su primera minicrisis en 14 meses y medio de Gobierno, Mauricio Macri armó las valijas y viajó a Madrid, donde consiguió ese aire necesario para poder recapitular, barajar y dar de nuevo.


Quizás el Presidente no haya vuelto al país con el caudal de inversiones que supuso, previó, fantaseó o intentó vender a la prensa, pero sí hay un dato concreto de su gira española: Macri encontró un aliado del otro lado del Atlántico.

Con una presencia in crescendo en los medios, el trato que recibió la comitiva nacional en los cinco días que duró el viaje fue por encima de todas las expectativas. Desde el Rey Felipe VI, pasando por Mariano Rajoy y hasta el funcionario de menor rango, la delegación española rindió un homenaje casi continuo al Presidente.

Las heridas por la ruptura del kirchnerismo con Repsol por YPF siguen latentes en España, No se concibe una salida tan repentina, más allá de un posterior resarcimiento, en un país donde la previsibilidad es una característica común en todos los aspectos de la sociedad. Un tren sale y llega en la hora estipulada y un torneo de fútbol se juega el día pautado por el calendario seis meses antes. No hay espacio para lo anormal, ni margen para la equivocación.

Cristina está vista como una líder visceral, con impulsos adolescentes que llevaron al desgaste de un vínculo que, aun con altibajos, siempre fue estrecho. Macri ofrece la otra cara. Su discurso no emociona, pero brinda garantías.

A Rajoy esa virtud le fascina, y por eso de principio a fin en la gira definió a Macri como un amigo, vital para facilitar el ingreso de España y la Unión Europea a un bloque poco transitado como el Mercosur, pero que puede volverse atractivo ante la incertidumbre que genera el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos.

Tras esa semana fatídica en la que el escándalo por el Correo Argentino sacó por primera vez en mucho tiempo de la agenda judicial a los Kirchner, López y Báez, en la que el modelo de prueba y error generó una hecatombe en la ANSeS, en la que hubo que aceptar a regañadientes un acuerdo entre bancos y bancarios, y en la que el conflicto docente comenzó a tomar visibilidad, el Gobierno empezó a ejecutar decisiones. Reflejo de ello es el anuncio de acelerar la ley de responsabilidad empresarial, que se oficializará el miércoles, cuando Macri inaugure las sesiones legislativas en el Congreso.

Sin embargo, eso no implica que cambien algunos modos. A Macri lo simbólico nunca le interesó. Y en Madrid volvió a ratificar esa postura. Haber aceptado alojarse en el Palacio de El Pardo, junto a toda la comitiva nacional, fue sorpresivo para la prensa española. EL Pardo fue la residencia oficial de Francisco Franco durante una terrible dictadura que se extendió por 39 años y que todavía genera acalorados debates en bares de toda España. "Es como si a Rajoy lo hubieran hecho dormir en una habitación de la ex ESMA", reveló una periodista argentina radicada en Madrid hace dos décadas. "En este patio donde estamos cenando, torturaron y asesinaron a mucha gente", agregó.

A unas pocas horas del arranque de marzo, mes en el que la rueda entera comienza a girar, el Presidente espera poder encarrilar un año que comenzó con un verano difícil desde lo político, a diferencia de los primeros meses de 2016, muy intensos en lo económico. Y con el plus de que 2017 es electoral, y cualquier paso mal dado, puede ser letal en las urnas.