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Un empresario que llegó a la cima con audacia y perseverancia

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HORACIO RIGGI Editor de Economía y Negocios

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Un empresario que llegó a la cima con audacia y perseverancia

La muerte de Carlos Bulgheroni dejó a la Argentina huérfana de su principal empresario. Ni Paolo Rocca al mando de la multinacional Techint, ni Luis Pagani con la gigante local de golosinas Arcor, ni lo que logró Amalia Lacroze de Fortabat con Loma Negra o el millonario Gregorio Perez Companc con sus diversificadas empresas, superan al emporio que logró comandar el hombre que murió a los 71 en Estados Unidos, luego de tres meses de internación.

Si bien Bridas, la empresa insignia de los Bulgheroni, fue una idea de su padre (Alejandro Ángel), y que el actual holding, que contiene firmas como Pan American Energy (PAE), la segunda petrolera de la Argentina, o Axion, la red de estaciones de servicio que se quedó con los activos de la estadounidense Esso, los compartía con su hermano Alejandro, no es menos cierto que Carlos fue la cara visible de la empresa en el exterior. Y fue precisamente la globalización del holding lo que convirtió a los Bulgheroni es los empresarios más ricos de la Argentina.

Son conocidas las crónicas que detallan las negociaciones que mantuvo con los talibanes para hacerse cargo de un gasoducto que atravesara Afganistán. Los Bulgheroni, con Carlos a la cabeza, negociaron durante ocho años la venta del 50% de Bridas a la china Cnooc. La operación la concretaron en marzo de 2010. Por esa venta recibieron u$s 3100 millones. Ese acuerdo les permitió contar con dinero fresco y asociarse de forma estratégica con la empresa oriental, ya que al comprar parte de Bridas, los asiáticos entraron como socios minoritarios en PAE. Pero tal vez, el mayor golpe de suerte de los Bulgheroni lo tuvieron en noviembre de ese mismo año. Hasta ese mes, el socio mayoritario de PAE era nada menos que British Petroleum (BP), empresa que iba a tener uno de los mayores accidentes petroleros de la historia: el derrame de crudo de una plataforma off shore que tenía la compañía británica mar adentro, en el Golfo de México. El desastre ecológico le costó a BP nada menos u$s 40.000 millones. Para compensar las cuentas, los ingleses pusieron en marcha un plan de reestructuración, y en ese plan empezaron a desprenderse de activos a precios de remate. En ese entonces, los analistas en Nueva York calcularon que el 60% de BP tenía un valor 30% superior del que finalmente se vendió. Conclusión: los hermanos Bulgheroni, por cerca de u$s 3500 millones se hicieron con el 50% de PAE, apenas u$s 400 millones más de lo que habían recibido en marzo de ese año por la venta del 50% de Bridas, la empresa que a su vez tenía el 40% de PAE. Dicho de otra forma, vendieron el 20% de PAE y ocho meses más tarde se quedaron casi por la misma plata con el 50% de PAE.

Ahora, al frente del holding petrolero quedará Alejandro, un hombre de bajo perfil, que deberá lidiar no sólo con la falta de un ser querido sino con su mejor socio estratégico.

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