Un desperdicio: necesidad de vacaciones y oferta ociosa de servicios

Hay dos fuerzas potentes muy reprimidas que buscan una válvula de salida para poner en funcionamiento la máquina que podría devolver algo de esperanza a miles y miles de personas. La famosa oferta turística y la demanda de vacaciones.

Ahora es el momento de empezar a reforzar la promoción turística, y a un mes del verano esa esperanza parecería que comienza a desdibujarse. La demanda de turismo está lista y a la espera de información concreta que posibilite a la población la oportunidad de una escapada familiar fuera del hogar, como respiro de un año cargado de incertidumbre y agobio, teniendo en cuenta que los viajes y la recreación son y seguirán siendo una parte de importante de la vida y la economía nacional.

Mientras, la falta de decisión política potenciada por la ineficiencia del Estado para definir un plan serio de reactivación del turismo a nivel nacional pone en serio riesgo a la oferta y la posibilidad de una recuperación económica parcial, pero imprescindible, para una enorme porción de la población que vive casi exclusivamente del turismo.

El turismo es una de las industrias protagonistas de los efectos de esta crisis, siendo que en nuestro país genera 1.200.000 puestos de trabajo, y u$s 5200 millones anuales de divisas. Por eso para recuperarlos, es necesario unir fuerzas e implementar cambios que realmente se pongan en marcha para recobrar el sector turístico de forma eficaz y completa.

Claramente la Argentina no podría darse el lujo de perder otra temporada. Sería el colapso para miles de pymes, trabajadores y empresas de servicios del sector que representan nada más que un cuarto del PBI del país.

El lanzamiento del plan Previaje parece ser una solución inteligente y muy alentadora, pero se frustra por la falta de un plan coordinado desde el Estado nacional que regule y establezca claramente los mecanismos necesarios de seguridad sanitaria en todos los destinos.

Provincias cerradas, falta de conectividad y municipios con restricciones extremas son claros ejemplos de la anarquía imperante que atenta contra las impostergables vacaciones de verano.

Hay que destacar que el esfuerzo por mantener viva a la industria del turismo por parte del Estado ha sido muy importante, pero también es cierto que está agotado. La única alternativa es el paso inmediato a una nueva etapa de apertura segura y responsable en toda la Argentina.

Se sabe que el turismo es uno de los sectores económicos que más va a tardar en iniciar su recuperación y reactivarse, sin embargo, también se espera que cuando eso suceda, el ritmo de crecimiento sea mayor que otros sectores, siendo un elemento impulsor del sector servicios en general.

Tags relacionados

Compartí tus comentarios