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Turquía y sus nuevos aliados

El combate contra el ISIS no oculta enfrentamientos entre quienes comparten este enemigo común. Tanto Siria como Irak, principales teatros de operaciones, como otros países árabes, kurdos, Rusia, Turquía, Estados Unidos y países europeos, participan de este conflicto con distinta intensidad y diferentes objetivos estratégicos.

Estas realidades se han puesto de manifiesto a partir de noviembre de 2015, cuando un avión de combate ruso fue derribado en la frontera sirio turca, con el argumento de reiteradas violaciones a su espacio aéreo. Rusia respondió con una serie de medidas restrictivas en su comercio con Turquía, buscando afectarla económicamente.

A mediados de julio, se produjo un fallido golpe de estado en Turquía. El gobierno de Erdogan, que logró desbaratarlo, sospechó de algún grado de participación de Estados Unidos y países europeos.

En tanto, Turquía había firmado este año con la Unión Europea un tratado por el que se comprometía a recibir inmigrantes sirios y operar como una barrera al ingreso de los mismos al continente europeo. Como compensación, iba a recibir 6000 millones de euros, en dos entregas de 3000 millones desde este año y hasta el 2018. También se había acordado la eximición del visado para los ciudadanos turcos que entren al territorio europeo.

Pero este acuerdo está actualmente en riesgo. Turquía sólo recibió 105 millones de euros hasta el momento como compensación monetaria. Y la eliminación del visado para sus ciudadanos aún no está vigente. La fundamentación de esta demora reside en el pedido de la Unión Europea de la modificación de la ley anti terrorista de Turquía.

Esta situación está generando una inocultable confrontación, claramente expresada por

Turquía que fijó en octubre el plazo máximo para que la Unión Europea cumpla con sus compromisos. Caso contrario, considerará nulo el acuerdo.

Es en este contexto que el presidente Erdogan realizó su encuentro con Vladimir Putin en San Petersburgo, lo que generó un cambio radical en la relación entre sus países. En forma contemporánea a estos hechos, el gobierno turco reclamó a Estados Unidos la extradición de un religioso musulmán refugiado, Fethullach Gullen a quien sindicó como inspirador del fallido golpe. También reclamó de Estados Unidos que cumpla con su promesa de que, una vez tomada Manbij, principal eje de comunicaciones entre Alepo y Raqqa, cercana a la frontera turca, las Fuerzas Democráticas Sirias con fuerte participación de combatientes kurdos y acérrimas enemigas del gobierno turco, se trasladen nuevamente al este del río Eufrates.

La gravedad de los hechos reside en que Turquía es miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Entre tanto, el 16 del agosto, aviones rusos Tupolev22 partieron, por primera vez, de un aeropuerto iraní para alcanzar objetivos en Siria. Esto supone, claramente, un crecimiento significativo de su influencia en el medio oriente y abre un interrogante sobre los nuevos equilibrios estratégicos que este conflicto puede generar.

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