Traspié opositor: no condenar la violencia irracional refuerza la posición de Macri

El Congreso puso punto final a la polémica tras 17 horas de debate. Con una mayoría más ajustada de lo que esperaba el propio oficialismo, transformó en ley la iniciativa que cambia la fórmula de pago a los jubilados y beneficiarios de asignaciones sociales. Afuera, los alrededores mostraban dos realidades: una plaza devastada por la violencia irracional, y ciudadanos que trataban de que los legisladores escuchen el ruido de las cacerolas como muestra de su desacuerdo.

Los diputados emitieron una respuesta para ambos sectores: 127 votos a favor del proyecto del Ejecutivo se transformaron en la respuesta política más válida de la democracia. Si ahora alguien considera que la nueva norma no cumple con los resguardos legales que le corresponden a los jubilados, la que hablará será la Justicia.

Mauricio Macri no especuló cuando decidió que este discutido cambio legislativo fuese el primero de la agenda que tenían que abordar los diputados. Como lo dijo en la conferencia de prensa que brindó por la mañana, en su forma de pensar generar incomodidad es una señal de que va por el buen camino. También hay que remarcar que no le pidió a sus aliados que aprueben un recorte de las jubilaciones, sino que moderen una suba (que seguirá siendo superior a la inflación) para que no se expanda el déficit previsional y de esa manera la necesidad de tomar deuda para cubrirlo sea menor.

En la visión de los que juzgan los actos de gobierno para evaluar si mejoran o no el clima de inversión, Macri no perdió capital político por dar este paso, cacerolazos incluidos. Por el contrario, consideran que en la Argentina pierde capital quien retrocede. Lo que sí dejó huella y llamó la atención en el sector empresario, es que haya habido tan pocas condenas públicas a la violencia. Los principales dirigentes de la oposición tendrán que hacerse cargo en algún momento de ese silencio.

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