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Todos sospechados

SEBASTIÁN SAL Coordinador del Área Latinoamericana del IAACA

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Cuando el agua baja es más fácil ver el fondo". Y lo que está sucediendo en la Argentina es exactamente eso: la crisis económica hace que se vea la corrupción que hay en el fondo. 

La gente está exigiendo que haya avances en los procesos, y se da cuenta de que el dinero que se les ha robado es el mismo que le falta y el que genera parte de la crisis que ahora lo perjudica. Es entonces cuando pide ‘presos’ y se pone poco tolerante.

El Gobierno Nacional tomó como caballito de batalla la persecución de la corrupción K. Lo había prometido durante la campaña y parecería estar impulsándolo. Obvio, que el impulso no depende sólo del Ejecutivo, sino también (y principalmente) de la Justicia.

Sorpresivamente, algunos jueces Federales parecen haber recogido el guante y recobrado la memoria - y sobre todo haber perdido el miedo - . Baste ver lo veloces que han sido en alinearse con el nuevo oficialismo, desconociendo cualquier relación con el gobierno anterior.

Todos los días aparecen nuevos hechos de la corrupción K: videos, nuevas pruebas, nuevas denuncias e indagatorias. Se descubren evasiones en la AFIP de amigos del ex poder. Parecería que el Poder Judicial hubiera de pronto abierto los ojos, viendo lo que todo el mundo veía y ha empezado a trabajar. Pero claro, abrió los ojos contra el que está caído, ya que nunca los Jueces (salvo alguna excepción) se le animaron al poder vigente.

Todo esto parecería no ser suficiente. La diputada Carrió salió con los ‘tapones de punta’ a alertar al presidente Macri acerca de que si no hay justicia y controles este gobierno también va a ser presa de la corrupción. Quizás esto tenga que ver con la ‘ola de rumores’ que hay en la Citi en la que ya se habla de casos de pedidos de coima por parte de personas ‘allegadas’ a la nueva gestión. Eso sí, estos parecerían más educados.

Y para colmo el ‘Panamá Papers’, en el que el Presidente aparece como Director de una offshore. Y luego la rápida y desprolija aclaración, de que fue algo familiar, de que nunca cobro nada por eso. Y la pronta respuesta de la Oficina Anticorrupción diciendo que "tener una cuenta offshore no es delito". Es cierto. Tan cierto como que no es delito "contar dinero".

Y entonces, como en un partido de fútbol, unos se justifican diciendo que los otros robaron más, que "robaron pero hicieron", que el modelo es inmaculado, cuando en realidad robar siempre está mal. No importa quien lo haga. El que pierde siempre es el país y si pierde el país perdemos todos. De eso no hay dudas.

El nuevo gobierno tiene ante sí una oportunidad de oro. Tomar la necesidad de justicia del pueblo y darle justicia. Pero no justicia ‘revanchista’ sino justicia real, que alcance a los ajenos pero también a los propios.

Si el mensaje político es claro, y toman nota en Comodoro Py, quizás con esto asistamos a jueces que se animen a trabajar como tales en el momento ‘real’, es decir, cuando los gobiernos son gobiernos y no una vez que dejan el poder.

Que la justicia funcione es imprescindible para la democracia. Si sólo el Poder Judicial funcionara como debiera, si sólo algunos jueces y fiscales cumplieran la labor como deben, todo cambiaría radicalmente.

Si, de pronto, los políticos descubrieran que alguien los controla y los sanciona de acuerdo con la ley, esto rápidamente se acomoda. Sólo se pide que se investigue y que cumplan sus funciones.

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