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Termina un año intenso

Nuestra información digital más sensible está a la deriva, en manos de empresas que la entregan en bandeja a los hackers. Yahoo admitió que le robaron los datos de mil millones de usuarios. Poco después el New York Times informó que esas bases fueron vendidas en la dark Internet por u$s 300.000 para espionaje online.

Un estudio reciente en ciberseguridad de Accenture señala que uno de cada tres ciberataques se debe a debilidades de las empresas en temas de seguridad, lo que equivale a entre dos y tres ataques al mes. El tiempo, más que nunca, es oro. Más de la mitad de los dos mil ejecutivos consultados aceptaron que les toma meses detectar ataques sofisticados de seguridad y peor: más de un tercio de los ataques exitosos de seguridad no son detectados. Por eso Linkedin informó este año que en 2012 sufrió un hackeo masivo que perjudicó la información privada de millones de usuarios.

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Este año también explotaron los celulares. Fue el papelón del 2016. Muchas de las baterías de iones de litio del Galaxy Note 7 de Samsung (el modelo destinado al mundo profesional) se prendieron fuego y la empresa coreana hizo todo al revés de lo que indican los manuales de crisis: intentó minimizar los hechos, comunicó mal y actuó con lentitud. Primero reemplazó los equipos defectuosos pero los nuevos también siguieron ardiendo. Fotos y videos inundaron las redes sociales. Fue un desastre que empujó a la empresa a retirar todos los equipos del mercado (más de 2.000.000) y, en una decisión histórica, decidió suspender para siempre la producción mundial. Nunca explicaron los motivos del grave error de fábrica.

Los analistas de Bloomberg calcularon pérdidas por u$s 20.000 millones sin contar el daño en la reputación que tuvo que sufrir la marca Samsung, que sigue liderando en la industria de los smartphones, seguida por Apple y los chinos de Huawei.

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La compra del año fue la de Microsoft, que desembolsó u$s 26.200 de dólares para quedarse con LinkedIn, la red social de contactos profesionales que acumula 440 millones de usuarios y un crecimiento del 20% sólo el último año. El sitio es visitado por más de 100 millones de usuarios únicos al menos una vez por mes y tiene también 7 millones de ofertas de trabajo activas (el doble que hace un año).

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Uber se lleva la polémica del 2016. Desembarcó en Buenos Aires con su estilo: a los codazos y sin permiso legal. Provocó la ira de los taxistas que, sin saber qué era el servicio, cortaron las calles de la ciudad al grito ‘Fuera Uber’. Los gremios presionaron y la app fue declarada ilegal por la justicia y el gobierno porteño. Las tarjetas de crédito bloquearon los pagos. Pero la empresa da pelea junto a los porteños. Uber funciona en más de 500 ciudades y en Buenos Aires, a pesar de Omar Viviani, ya se anotaron más de 80 mil choferes. Detrás también aparece Cabify (empresa española similar pero que funciona con remises) y un reclamo masivo de usuarios que exigen poder usar el servicio. Hasta ayer, más de un millón de argentinos habían instalado la app en sus celulares.

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Últimas antes del brindis:
Este año murió el ingeniero Raymond Tomlinson, considerado el padre del email. Tenía 74 años y un buen currículum: creó el símbolo arroba (@) para usarlo en las direcciones de internet. Las grandes empresas tech nos espían y usan nuestros datos digitales como nunca antes en la historia.
Facebook no sabe cómo frenar la proliferación de noticias falsas que circulan en los muros de más de 1700 millones de personas.

¿Será casualidad, entonces, que lo más buscado del año en Google Argentina fue cómo hacer panqueques?
Feliz 2017.