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'Te vas o te vamos', el mensaje que Oyarbide supo leer a tiempo

Más información: Renunció Oyarbide

Juez_Oyarbide

Juez_Oyarbide

Tras haber pasado 40 años dentro del Poder Judicial, Norberto Oyarbide entiende a la perfección las reglas de juego. Lo demostró una y otra vez en ese tiempo, incluso desde sus discutidas actuaciones y polémicos fallos en causas trascendentales. Y conocedor como pocos del idioma Comodoro Py, el juez más controvertido de los 12 que transitan los tribunales federales, comprendió que era el momento de archivar su carrera.

La denuncia televisiva que Elisa Carrió realizó contra el magistrado y el allegado al macrismo Daniel Angelici por el presunto tráfico de influencias terminó siendo determinante en la decisión de Oyarbide, que le comunicó su salida a sus colaboradores más cercanos.

Si el juez albergaba alguna expectativa de dilatar su jubilación, la diputada la esfumó, ya que cerró todo margen de negociación que podía llevar a cabo con intermediarios del Gobierno.

En la mira por su presunto rol de operador judicial, Angelici salió de la escena política y el Ejecutivo decidió que darle la mano, aunque de manera solapada, a Oyarbide no sólo no sería oportuno sino que también iría en contra de los principios que se pregonaron desde antes de las elecciones. La decisión de avanzar con un juicio político en contra del excéntrico juez estaba tomada.

Los votos en el Consejo de la Magistratura estaban y la causa que iba a marcar el final de Oyarbide era la que se inició en su contra por frenar un allanamiento a raíz de la orden de Carlos Liuzzi, el segundo del ex secretario legal y técnico del kirchnerismo Carlos Zannini. Incluso el Frente para la Victoria, que protegió al juez de manera constante durante la última década, tenía resuelto avalar un pedido de enjuiciamiento.

Hábil jugador, Oyarbide peleó hasta donde pudo en su intento de recuperar el poder que se le diluyó en los últimos años. Y entendió que la ocasión lo obligaba a aceptar la derrota, sin hacer demasiado alboroto, en lugar de llevar adelante una batalla larga y dura que lo hubiera llevado, casi seguro, a un desenlace peor.

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