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Tasas de inflación y una brecha que se acerca

Tasas de inflación y una brecha que se acerca

La diferencia de tasas de inflación entre las economías más desarrolladas y el mundo emergente se ha achicado notoriamente. El diferencial ya no es tan grande como en el pasado.

En rigor, la tasa de inflación anual promedio actual de las economías emergentes se ubicó en el 2,58%. La de los países industrializados está, por su parte, en un 2,14% anual. Por esto las monedas de los países emergentes no tienen ahora tanta presión en dirección a ser devaluadas para ganar en competitividad como ocurriera con frecuencia en las últimas décadas. Lo que es ciertamente una sana novedad.

Comparando lo sucedido en las últimas dos décadas, se comprueba que el diferencial de inflación existente entre ambos grupos de naciones es hoy el más bajo de ese período. Ello es un factor de estabilidad nada despreciable.

A lo que cabe agregar que en las economías más avanzadas hay una creciente presión en dirección al aumento moderado de la inflación. Particularmente en la norteamericana, que tiene sed de crecimiento. Mientras que, por lo general, el manejo de la política monetaria en el mundo en desarrollo está hoy siendo algo más ortodoxo, acompañado por tasas de cambio flexibles y menores saldos deficitarios de cuenta corriente, todo lo cual ayuda a controlar mejor las presiones inflacionarias.

Las monedas de tres de las grandes economías emergentes: las de Rusia, Brasil y de la India se han apreciado, disminuyendo así el impacto en el plano doméstico de la llamada inflación ‘importada’. Con algunas excepciones, es obvio, como sucede con el ‘manejo’, tan ineficaz como realmente delirante, de la destrozada economía venezolana por parte de Nicolás Maduro y sus ‘bolivarianos’.

En concreto, en los últimos diez meses la inflación ha caído del 8,7% al 4,8% anual en Brasil; del 7,2% al 4,6% en Rusia; y del 6,1% al 3,7% en la India. En México, al revés, la tasa es la más alta de los últimos dos años: 4,86%, cuando en mayo de 2016 era sólo del 2,59%. Y es del 2,73% anualizada en los EE.UU. y del 1,98% anualizada en la Unión Europea, así como del 2,30% anualizada en Gran Bretaña.

Todo lo cual es relativamente saludable tanto para propios, como para ajenos. Algo parecido puede estar ahora ocurriendo en China, donde en las últimas semanas los precios de los alimentos han tendido -inesperadamente- a bajar.

Esto seguramente contribuirá a mantener sin mayores alteraciones los flujos normales de las inversiones financieras y directas hacia el mundo en desarrollo, que seguramente no se alejarán de los actuales niveles, evitando así los cambios bruscos que podrían de pronto reflejarse en los respectivos niveles de actividad. Una vez más, una tendencia general que relativamente positiva.

La inflación -recordemos- es la gran responsable de mantener a Venezuela, Argentina y Brasil en los tres primeros lugares, respectivamente, del llamado ‘Índice de la Miseria’ que fuera creado por el profesor Steve Hanke, de la Universidad John Hopkins, en los Estados Unidos. Controlarla implicará seguramente una mejora en ese lamentable índice que reflejará una disminución del comprensible ni vel de ansiedad y desconfianza social que las tasas altas de inflación generalmente provocan y no sin razones.