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Sturzenegger y el cuento de la tasa feliz

Sturzenegger y el cuento de la tasa feliz

Un colega con el que discutimos asiduamente suele repetir que el mal de la economía argentina es que los economistas asumimos muy en serio las versiones simplificadas de los manuales y libros de estudio. Y eso parece cuando el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, explica su política sobre las tasas de interés ‘extra large’.

Relatada como esos fantásticos cuentos infantiles con final feliz, la teoría dice que subiendo tasas, se absorben pesos, se desincentiva la compra de dólares, y con menos dinero en la economía, bajan las presiones sobre precios. El costo es el menor crecimiento, porque con menos liquidez, cae la demanda. Así planteado, parece una cuestión de elecciones donde Sturzenegger elige priorizar bajar la inflación con el costo, transitorio, de la menor actividad.

En el medio, sin embargo, ocurren muchas cosas. Una, y donde hay desacuerdos en el mismo gobierno, es hasta dónde prolongar el sufrimiento de empresas y familias. Lo ‘transitorio’ están siendo meses de estrés para el empresario que ve caer su demanda y tiene que financiarse al 50-60% anual, para los trabajadores que temen por su empleo, y para las familias que pagan consumos sobre esas tasas y pierden bienestar.

Pero hay un efecto tan o más dañino. Un viejo problema irresuelto de la Argentina es su capacidad de fomentar la especulación financiera en detrimento de la inversión productiva. Las tasas altas actuales refuerzan ese patrón de comportamiento. Porque en la medida que existen instrumentos financieros que pagan esos precios, abundan los agentes económicos que en vez de pensar en cómo invertir en la Argentina para mejorar las condiciones de producción, piensan cómo aprovechar el veranito financiero.

La especulación es un concepto meramente individualista y potencia esa cualidad en las personas. La producción, aunque se inicie como una actividad individual, tiene un alcance más socializador, y estimula aprendizajes de cooperación, asociación, o búsqueda del bien común, necesarios para el desarrollo de una Nación.

Las tasas felices de Sturzenegger están alentando el individualismo argentino y revitalizando a las tropas de especuladores. No sólo en los agentes financieros, también en particulares y empresas. En el mercado lo reconocen: hace tiempo que no se veía tanta especulación.

Sobran ejemplos: los importadores que ‘hacen la sintética’ y mientras esperan sus embarques colocan el dinero en Lebac tomando coberturas en dólares, los que habilitaron cuevas para cambiar cheques, los que repatrian dólares para comprar Lebac aprovechando la simplificación de trámites, los que demoran pagos a proveedores para especular, y todos quienes tienen excedentes de dinero y se suman a la ‘bicicleta financiera’ de altas tasas, en una economía con expectativas de menor inflación y tipo de cambio quieto. Pero las maniobras financieras no son inocuas, y el festival de ganancias en algún momento se paga.

La política monetaria tiene alto impacto sobre la economía y la sociedad, y el Banco Central debería ser mucho más que un equilibrador macroeconómico de los procesos de absorción o expansión monetaria. La política monetaria necesita un componente direccionado a impulsar la inversión. Porque si la economía se define en el plano especulativo, desaparecen los proyectos de inversión, se potencian las cualidades negativas de los agentes económicos (ambición, falta de compromiso) y las posibilidades de bajar la inflación se reducen porque no hay forma de mejorar la productividad y reducir los costos endógenos de la producción.

Es cierto que si los pesos se van a dólares y la inflación es alta, es difícil tener tasas bajas. Pero tasas tan altas alientan la Argentina financiera y esa es la peor de todas las opciones. Los problemas económicos locales hay que resolverlos en el plano ético y en el plano productivo. Y para eso hay que inculcar valores en los agentes (solidaridad, compromiso, honestidad) y un esquema de inversión de alta calidad en educación, en infraestructura, en desarrollos tecnológicos. Hoy sucede exactamente lo opuesto: con los mecanismos especulativos se rompen los valores, se anula la inversión, y el final de ese cuento puede ser muy triste.

Directora de CERX e Investigadora de IIEP-Baires

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Comentarios4
Juan Darriba
Juan Darriba 19/05/2016 09:14:37

Momento, un poco de cordura. Estamos hablando de una tasa alta, pero sólo unos puntos más alta que la de 2014. Y además el Banco Central está bajándola paulatinamente. Comprendo los riesgos, pero evitemos el catastrofismo.

Guillermo Luis Ambrosini
Guillermo Luis Ambrosini 19/05/2016 08:20:25

El final del cuento lo conocemos hasta las amas de casa que hace mucho mucho tiempo dejamos la salita verde. Graciela SM

jose boch
jose boch 19/05/2016 08:07:21

Victoria comparto tu analisis , simple de entender y hacer. Sturzenegger, Cavallo , M.de Hoz son representantes de los grupos financieros .No les importa el desarrollo del pais y menos su gente,. De otro modo, no se puede comprender su plan economico

Pablo Pampin
Pablo Pampin 19/05/2016 11:26:52

Jose Boch que gansada !!! No tenes algo mas elaborado para opinar ?? Tu razonamiento es el de un nene de 4 años.