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Solo la inversión petrolera permitirá que la pelea por el gas termine en un empate

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HERNÁN DE GOÑI Subdirector Periodístico 

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La petrolera venezolana no logra cumplir con sus socios comerciales

La petrolera venezolana no logra cumplir con sus socios comerciales

El derrotero de la tarifa del gas está en manos de la Justicia. El caso frenado en la Cámara Federal La Plata llegará en breve a la Corte Suprema, pese a la feria judicial. Y si los integrantes del máximo tribunal no demoran mucho el acuerdo que ya comenzaron a discutir entre ellos, propondrán darle a este pleito una salida salomónica, lo que implica que la Casa Rosada deberá tolerar algún tipo de límite.

Al Gobierno le interesa, en primer lugar, apagar el conflicto político que se abrió en torno al tarifazo. Su permanencia implica un flanco abierto a la protesta, que la oposición capitaliza prácticamente sin esfuerzo, como se notó con el Ruidazo de la semana pasada. En el arranque de la gestión, el Poder Ejecutivo tenía tres propósitos: achicar el gasto fiscal en subsidios, bajar las importaciones de energía y mantener una señal de precios a los inversiones.

El primer objetivo tuvo que ser sacrificado parcialmente. El ahorro será menor, por el tope de 400% puesto a las facturas. Será un problema para Alfonso Prat-Gay, que tendrá que ajustar otros gastos o emitir algo más de deuda si las circunstancias lo demandan. Aranguren, respaldado por Mauricio Macri, tiene que mostrar resultados en sus metas. Con una producción de gas que cayó 20% entre 2004 y 2015 (el nivel actual es similar al de 1999), todavía hay alta dependencia de la energía importada. Lo positivo es que hubo menos compras de combustibles caros como el gasoil, reemplazados por GNL y fluido chileno. Este factor, unido a la baja de precios internacionales, logró que la balanza comercial de este sector se achicara frente al 2015. Donde todavía falta es en el rubro inversión: las petroleras dicen que el precio actual del gas en boca de pozo todavía no alcanza para darle rentabilidad al shale. Es el frente más complejo y más importante, porque es el que transformará el ajuste tarifario y de subsidios en virtuoso.