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Se necesita mucho fuego para no aguar el intento

DANIEL GRINSTEIN Economista y abogado, Presidente de la Fundación PLUS

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El título pretende dar vuelta la frase ‘Se necesitaba tanta agua, para apagar tanto fuego’, pronunciada por Saavedra al enterarse que Moreno había muerto a bordo del barco que lo llevaba a Europa y su cuerpo había sido arrojado al mar.

Hoy se trata de avivar el fuego para que la actividad económica y el empleo empiecen a subir al llegar el segundo semestre.

Como el estímulo para que crezca la actividad económica (medida por el PBI y el índice de desempleo) es la demanda global (DG), analicemos el estado de sus cuatro componentes: Consumo familiar, Inversión, Consumo Público y Exportaciones a fines del primer semestre en Argentina.

Consumo familiar: (aporta el 56% de la DG, unos u$s 352.000 millones) está debilitado por los efectos no deseados de la devaluación, los incrementos de tarifas, la inflación, un nivel de empleo con algunas bajas, paritarias que compensan atrasos salariales pero a veces tardía o parcialmente.

El Consumo familiar podría bajar un -3% en 2016 vs. 2015.
Inversión (aporta el 17% de la DG, unos u$s 107.000 millones): estaría reaccionando menos que lo esperado al estímulo de reglas estables, mayor vigencia del Estado de Derecho, disminución de regulaciones, baja de retenciones, política económica más amigable con el sector privado, arreglo con los holdouts y otros cambios importantes. Salvo excepciones, se puede ver una cautela pronunciada en el empresariado.

Se observa si el gobierno puede controlar la situación, cómo termina la pulseada con los sectores más duros de la oposición, si Cambiemos se fortalece o no, si la recesión se ahonda y complica la gobernabilidad. Esperemos que no se dé lo de la ‘profecía autocumplida‘: que tanta cautela antes de empezar a invertir fuerte, haga que el intento de sacar adelante la economía sobre bases sustentables se vea aguado. La Inversión podría bajar en 2016 un -1% vs. 2015.

Exportaciones (aportan el 13% de la DG, unos u$s 80.000 millones): con nuestro mayor socio comercial en serias dificultades y un Mundo sin signos de fortaleza, este componente de la DG por ahora no tira mucho para arriba. La baja/quita de retenciones y la suba del precio de la soja ayudan pero no alcanzan para que las Exportaciones se conviertan en fuerte estímulo de la actividad económica. Podrían subir en 2016 el 5% vs. 2015.

Consumo del Estado (aporta el 14% de la DG, unos u$s 87.000 millones). Su expansión es problemática para un Estado que viene de un déficit fiscal del 5% del PBI. Este componente podría subir 1% en 2016 vs. 2015.
El promedio ponderado de las variaciones arriba estimadas, daría una baja del -1% en la DG. Serían unos u$s 6.000 millones.

Dos propuestas que podrían procurar dar vuelta ese -1% y convertirlo en un +1%, serían:
1) Tomar deuda por parte del Estado Nacional en la suma de u$s 12.000 millones en el mercado internacional a tasas razonables y a largo plazo, fijándose en la ley que apruebe el endeudamiento que se destine exclusivamente a obras de infraestructura económica y social, aplicando los recursos con sentido federal.

El efecto en el déficit sería inicialmente nulo y al ponerse la actividad en marcha sería positivo al generar aquélla, mayor recaudación impositiva. Habría un costo financiero que en 2016 no excedería los u$s 200 millones y la emisión que generaría el mayor ingreso de divisas se neutralizaría con la mayor demanda de dinero que produciría la mayor actividad y algún excedente podría esterilizarse vía colocación de deuda en pesos.

El mayor escollo para este efecto reactivante serían los tiempos para convertir los proyectos de inversión pública en actividad económica concreta. Sin embargo, un anuncio claro de este aporte, podría tener un efecto preparatorio dinamizante en la industria de la construcción y sus proveedoras y expansivo hacia el resto de la economía, vía el multiplicador de la Inversión.

2) Estímulos impositivos a la inversión incremental de las Pymes. Medidas transitorias y sólo aprovechables en los meses cercanos a su puesta en vigor, que premien con amortización acelerada la inversión que exceda los niveles previos o desgraven del impuesto a las ganancias las utilidades reinvertidas.

La clave es evitar que por la demora en salir de la recesión, se hagan más traumáticos los caminos para poner al país en un sendero de crecimiento con inclusión. Hay que avivar el fuego de la economía con todos los medios razonables que estén al alcance de la mano.

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