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JUEVES 13/12/2018
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Se impone la innovación

GONZALO AUZA Director de Inter-Cultura

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Se impone la innovación

Aquí. Ahora. A tiro de piedra. Todo lo que necesita una empresa local para innovar, transformarse y crecer, está muy cerca. Hay que olvidarse de los modelos de las empresas más famosas: la inspiración ineludible que se requiere para innovar está mucho más a mano: en sus clientes; ése es el punto de partida del Design Thinking, un abordaje de innovación que se centra en la comprensión profunda de sus necesidades latentes, sus modelos mentales y sus comportamientos, para construir estrategias renovadas, nuevas propuestas de valor, servicios y productos inspirados en esos hallazgos.

El llamado principio de empatía es constitutivo de este enfoque humanista. La información es obtenida a través de renovadas investigaciones cualitativas. Luego, con métodos de diseño, el Design Thinking ayuda a descubrir la forma efectiva de articular las necesidades no atendidas de sus clientes (o futuros clientes) con una estrategia viable de negocios que sea factible de ser implementada en su entorno real. Otros de sus principios son la articulación de la creatividad con el análisis riguroso, la experimentación mediante la creación y evaluación de prototipos con los clientes, y la utilización de diversas técnicas del mundo del diseño, como el pensamiento visual. Un proceso de este tipo se desarrolla con la participación de los clientes y de diversos actores internos que pueden aportar valor (o tienen intereses en el proyecto). A eso se le llama co-creación.

Aplicando de manera disciplinada y en un orden determinado esos principios, el enfoque del Design Thinking resulta altamente efectivo a la hora de innovar en las estrategias, servicios y productos.

Con la evolución del diseño a lo largo de los siglos XX y XXI, los diseñadores fueron abordando problemas cada vez más complejos, pasando de lo más concreto, como la creación de artefactos, a lo más intangible, como es el diseño de estrategias empresariales, servicios o políticas públicas. El proceso ordenado que sigue un diseñador al afrontar estas tareas se consolidó con el término Design Thinking. Y se empezó a difundir por su alta efectividad. Empresas y universidades de la costa oeste de los Estados Unidos, escuelas de negocios de distintos países y muchas consultoras globales de innovación han difundido y aplicado ampliamente este enfoque en los más diversos ámbitos.

En la Argentina, bancos, empresas de servicios o comercio electrónico, medios de comunicación y algunas áreas de gobierno, están entre quienes han empezado a aplicar este enfoque. Lo más significativo es que no hay que tener el tamaño ni los recursos de Apple para aplicar el Design Thinking. Puede ser una herramienta de transformación, desarrollo e innovación para cualquier empresa de la Argentina. La clave está a mano: la comprensión profunda de los clientes.

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