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A Donald Trump, como a Macri, le va mejor en la calle que en la TV

Aproveché los últimos subsidios que ofrecía el gobierno de Cristina Kirchner a los sectores de altos ingresos antes de dejar el poder, y semanas atrás me embarqué a Nueva York, con pasaje de Aerolíneas Argentinas comprado en 2015. Casi regalado viajé espléndido en clase ejecutiva, a un tercio de lo que vale ese servicio en las otras aerolíneas, financiado por el pueblo argentino a $ 9,50 por dólar y en cómodas cuotas. Más negocio, sin duda, hubiera sido comprar millones de dólar futuro a ese precio de ganga. Pero mi audacia, en este caso, me dio sólo para llegar hasta un par de pasajes.

Encontré a los Estados Unidos más argentinizado que nunca mirando la durísima disputa política que se viene allí por la Presidencia. Lo acusan a Obama de no haber recuperado la economía y que todo sigue estancado, pero en verdad el hombre recibió a Wall Street en llamas, después de la caída de Lehman y el pésimo manejo de la administración Bush en esa crisis, y merced a la gestión Berrnanke en la FED la situación terminó mucho mejor que lo esperado. Conviene recordar que hacia 2008/2009, hasta los norteamericanos pensaban si dejar los dólares en los bancos.

Hoy Donald Trump y Hilary Clinton se dicen de todo por los medios y no hay programa de TV que no trate el tema político. Se reitera como agenda obligada en los tradicionales talk shows de la noche, después de la cena, en los programas humorísticos, y desde luego en los clásicos debates políticos que suelen concentrarse, curiosamente, los domingos a la mañana. En general, todos horrorizados con el ascenso del polémico y resistido Trump, el rey del negocio inmobiliario en los últimos años en ciudades como Nueva York, Washington, Chicago y las torres de Miami que tanto atraen a los argentinos.

Comienza a percibirse la grieta entre comunicadores y familias. Y el tono de la pelea política sube según el paso de las semanas: Trump acusando a Hilary de ser una retorcida que protegía al marido cuando acosaba a las mujeres en la Casa Blanca; y Hilary advirtiendo que su adversario es un racista, también un loco suelto que quiere imponer la tortura, asesinar a familiares de terroristas, abandonar la OTAN y llevar a la humanidad a una confrontación mundial de carácter nuclear, con consecuencias y características imprevisibles.

Las críticas más duras contra Trump provienen del establishment político, no solo los demócratas. Pero también en la mayoría de los medios de comunicación, salvo la cadena Fox, incluyendo la reciente tapa de la revista The Economist que considera el ascenso de Trump como la ‘Tragedia Americana’. Ni hablar la colonia artística, donde Trump es presentado como lo peor de la cultura yanqui. En el mundo financiero también aterroriza Trump. Muchos fondos de Wall Street que venían apoyando a los candidatos republicanos que intentaron sin éxito detener al tiburón rubio, ahora anunciaron que dirigirán sus aportes a Hilary. Todo para frenar a Donald.

Lo curioso, sin embargo, mirando las encuestas y su vertiginoso ascenso en las internas, es que en la calle no le va tan mal como en la tele al magnate del real estate. Algo parecido a lo que se observa cada tanto con Mauricio Macri.

El clima político contra el Gobierno argentino que comenzó a instalarse en abril por los efectos durísimos en el bolsillo de las medidas económicas producto de la herencia dejada por 12 años del modelo inflacionario con estatismo corrupto, parecieron impactar más en los medios, entre periodistas y dirigentes políticos. La gente, que es la que verdaderamente sufre el ajuste naturalmente se queja y protesta, pero las encuestas, pese al desgaste de varios puntos, parecen confirmar que por ahora la mayoría no le echa la culpa al actual Presidente.

Por eso se entiende la rápida e inteligente jugada de Sergio Massa en estas horas, de no querer aparecer ligado a una estrategia de extremo desgaste contra el Presidente que se estaba gestando con la ley de cepo laboral que impulsó el peronismo más opositor, de la mano de algunos dirigentes sindicales y con el auspicio evidente de la ex presidenta Cristina Kirchner y los legisladores de La Cámpora.

El ex intendente de Tigre, que como profesional de la política mira las encuestas, percibió claramente el rechazo de la mayoría del padrón electoral a esta movida que se originó por el legítimo malestar social que genera el ajuste, pero que fue aprovechado por los distintos caciques del PJ para presionar al Gobierno. El PJ de los gobernadores y los sindicatos, para pedir fondos extra, como siempre. Y el PJ que todavía le responde a Cristina, o que no encuentra un jefe mejor, para condicionar lo más posible a Macri en una actitud que los propios kirchneristas hubieran calificado de destituyente si hubieran estado en el poder.

Si bien Macri logró detener la conspiración y ratificar que todavía lo banca una importante mayoría de la gente, el desgaste y el costo político y fiscal no resultan menores. Todos los anuncios para pymes y promoción del empleo son incuestionables. Algunos deberían considerarse históricos como aliviar los pagos mensuales de IVA que están fundiendo financieramente a las pequeñas empresas. Pero todas cuestan plata, agravan el déficit, y complican las expectativas y la lucha contra la inflación, en tanto el Gobierno se resiste a seguir ajustando el gasto político y el empleo público. Como sobran dólares si Argentina paga el triple que el resto del mundo, nadie se preocupa y el billete sigue quieto en el mercado a menos de $ 15, consolidando el atraso cambiario que parece inevitable

Habrá que seguir de cerca la elección en EE.UU. por su impacto mundial, pero también mirando el creciente debate local sobre la figura de Mauricio Macri y su Gobierno. Sobre todo si, como parece, no se cumple el dogma de fe del ministro Alfonso Prat-Gay de una inflación de 25% en 2016. Muchos se preguntan qué hará Macri si la economía no reacciona hacia fin de año.

Trump parece dispuesto a seguir con su estrategia super frontal. No tiene vergüenza de ser empresario ni de haber ganado legítimamente su dinero. No le lleva el apunte a los Duran Barba que le recomiendan que se vista un poco de progresista para captar votos moderados. Tampoco dice que no hace falta el ajuste y, al revés, promete que lo hará para bajar los impuestos. En la tele lo descuartizan, pero en la calle, cada vez son más los que dicen que van a votarlo. Final abierto, para ambos.

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Comentarios1
Nicolas Ariel Moreno
Nicolas Ariel Moreno 19/05/2016 10:07:25

En total desacuerdo con que a Macri le va mejor en la calle y no solo para mi sino para cualquier persona comun que lee esto. Tal vez los que vivan en burbujas artificiales que no representan al comun de la gente. Gracias y saludos!