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Salarios: ¿actualizar por inflación pasada o futura?

RICARDO PROGANÓ Dir. Finanzas Corporativas, SMS - San Martín, Suarez y Asociados

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La opinión pública vuelve a recibir hoy una cascada de información sobre la cuestión de las negociaciones salariales de distintos gremios y su relación con la inflación. Dicha situación, en muchos casos, provoca cierta confusión entre los ciudadanos de a pie.

En tal sentido, debemos señalar que, en un contexto de alta inflación como el que vive nuestro país, se torna necesaria la actualización periódica de las remuneraciones para que ellas no pierdan todo o parte de su poder adquisitivo. Si bien otros elementos pueden también formar parte de las tratativas (productividad), en general los mismos quedan relativamente marginados dado el elevado nivel del ajuste inflacionario en danza.

Se nos presentan aquí varios interrogantes. En primer lugar: ¿debemos actualizar los salarios por la variación de los precios pasada (histórica) o futura (proyectada)? Quienes sostienen lo primero (asalariados) aducen que las remuneraciones vigentes fueron convenidas hace tiempo, que padecieron el efecto negativo de la inflación y que ahora es momento de ajustar los salarios aplicando la variación de precios verificada en el lapso que empieza a partir del momento del último acuerdo alcanzado. Esta posición toma la forma de un reclamo mayor si se plantea, además, el ‘recomponer’ eventuales pérdidas (cuando el último ajuste efectuado fue inferior a la inflación registrada en el período).

Por otro lado, los defensores de la aplicación de una pauta inflacionaria proyectada (empleadores) tienen en mente la evolución esperada de sus ingresos y sostienen que no pueden comprometerse a abonar remuneraciones que se actualicen por encima de dicha proyección dada su propia capacidad económica. En tal caso, los puntos de partida suelen ser las estimaciones inflacionarias de los presupuestos de la administración pública o bien aquellas elaboradas en base a información de fuentes privadas (por ejemplo, la emergente del Relevamiento de Expectativas de Mercado que realiza el BCRA).

Es claro que ambas posiciones son atendibles y que llegar a un acuerdo será el resultado de tratativas que pueden también contener otros ingredientes (la periodicidad del ajuste a pactar - anual, semestral o trimestral - o bien la inclusión de cláusulas ‘gatillo’ que obliguen a una revisión del porcentaje de actualización acordado en caso de que la inflación lo supere en la práctica en una cierta proporción).

Otra cuestión se vincula con el índice de precios ‘adecuado’ a adoptar en las negociaciones, puesto que diferentes índices generan distintas variaciones (siendo ‘adecuado’ aquel índice que mejor refleje la inflación de la zona específica en donde se halla la población cuyos salarios deben ajustarse). Existe, por ejemplo, el IPC CABA, IPC INDEC, IPC Congreso e IPC San Luis, con variaciones entre ellos.

En síntesis, una realidad compleja que requiere racionalidad y mesura para llegar a buen puerto.

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Comentarios2
FeMa Ma
FeMa Ma 24/02/2017 08:13:30

Yo soy docente y estoy de acuerdo con el sistema de la "cláusula gatillo" en el actual contexto.

Eduardo Mario Costamagna
Eduardo Mario Costamagna 24/02/2017 07:32:25

Ajustar por inflación futura es reconocer quita al salario. Cuándo Usted ajustó honorarios mirando hacia adelante?