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Ruido blanco en las metas de inflación

FEDERICO SEMENIUK Gerente de Desarrollo de Negocios de Ecolatina

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Ruido blanco en las metas de inflación

En 1961 John Muth escribe un célebre artículo titulado ‘Rational Expectations and the Theory of Price Movements’ (Expectativas Racionales y la Teoría de los Movimientos de Precios), en el cual se basarían luego Robert Lucas y Thomas Sargent (sendos Premio Nobel de Economía), para desarrollar uno de los principales postulados de la teoría económica moderna. El mismo considera que las predicciones de los consumidores y las empresas pueden ser erróneas, pero que dichos errores no son sistemáticos, sino aleatorios (coloquialmente llamados ‘ruido blanco’). Así, asumir expectativas racionales es suponer que las expectativas de los agentes económicos pueden ser individualmente incorrectas, pero que deben ser correctas en promedio.

De aquí cabe el interrogante sobre si las actuales metas de inflación del Banco Central (BCRA) están alineadas con las expectativas, y si éstas son o no acertadas en promedio. Bajo este régimen, la autoridad monetaria plantea que, hacia diciembre de 2017, la inflación objetivo oscilará entre un piso de 12% y un techo de 17%. Sin embargo, las expectativas de los agentes distan de convalidar dichos guarismos. De hecho, esta conclusión no es consecuencia de tomar la previsión inflacionaria de un solo tipo de agente económico, que como dice la teoría mencionada, podría estar errada, sino que surge de considerar diferentes fuentes (agentes) que, de manera explícita (encuestas) o implícita (cotización de bonos), evidencian su expectativa.

Por caso, el relevamiento elaborado por la Universidad Di Tella entre la población muestra una expectativa de suba de precios para los próximos 12 meses que varía sistemáticamente entre 20% y 30%, dependiendo de la métrica que se considere, bien por encima de la meta del BCRA.

Asimismo, cuando se consideran las expectativas de las consultoras y los bancos, que estiman los precios vía modelos formales, la inflación esperada para diciembre de 2017 alcanza a 20% aproximadamente, todavía 5 puntos porcentuales por encima de la media del rango establecido por el BCRA.

Por último, otra manera de conocer las expectativas de los agentes es extrayéndolas de sus decisiones de inversión: tomando como referencia los diferenciales de retorno entre los bonos que ajustan por inflación (CER) y los rendimiento de los títulos soberanos a tasa fija en Pesos, la expectativa de inflación implícita continúa por encima de 20% para el próximo año, superando nuevamente el techo planteado por el Banco Central.

Por esto, si bien es válido considerar que ciertos agentes pueden tener una expectativa errónea producto de un sesgo aleatorio (ruido blanco), la conformación de las expectativas en su conjunto forzarían a pensar que, de lograrse la inflación planteada por el BCRA, estaríamos ante un caso de error sistemático, hecho desacreditado por la teoría mencionada.

Sin embargo, esto no significa necesariamente que el gobierno vaya a incumplir con su objetivo, ya que las expectativas eventualmente pueden acomodarse a la pauta del BCRA. Significa que potencialmente podría enfrentarse a un costoso dilema: lograr la meta propuesta a costa de una exacerbación del atraso cambiario, una pauta salarial excesivamente acotada (doble ancla nominal) y una política de tasas restrictiva para el crédito, o por el contrario, incumplir con la meta y dañar sustantivamente uno de los principales elementos que sostienen los esquemas de metas de inflación, que es la credibilidad del régimen, basada en la materialización de los objetivos propuestos por el ente monetario.

Presumiblemente, dicho dilema ya ha hecho mella, a juzgar por las decisiones del Banco Central de las últimas semanas, que estableció recortes sistemáticos de tasas en simultáneo con expectativas de inflación crecientes y en medio de un escenario internacional presionando al alza sobre tipo de cambio (más allá de la última licitación, en la que la tasa se mantuvo inalterada). Esto, a su vez, revela la presencia -una vez más- de una típica disputa, planteada entre quienes conducen la política monetaria y quienes ejercen el Poder Ejecutivo, que puede identificarse como la falsa antinomia entre autarquía y coordinación.

Por esto, si bien es loable que el nuevo ciclo político haya vuelto a decir la verdad en lo referente a las estadísticas públicas y se plantee mecanismos para reducir la inflación, también debe demandarse que lo haga fijando objetivos asequibles y de modo alineado con el resto de las variables económi cas, para evitar, como indeseable corolario a decir la verdad sobre el pasado, faltar a la misma en lo que respecta al futuro.

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Comentarios1
Raul Nieto
Raul Nieto 09/12/2016 10:01:03

Si el gobierno expresara un expectativa de 22% hoy hablariamos de promedio de 30% No olvidemos que estamos en Argentina