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Resiliencia significativa: el desafío urbano del Siglo XXI

Las ciudades se encuentran a la vanguardia de los desafíos y oportunidades del siglo XXI. El envejecimiento de la infraestructura, el clima extremo, y la migración masiva afectarán de manera desproporcionada los centros urbanos. Para 2050, más del 70% de la población mundial vivirá en ciudades, profundizando y ampliando el impacto de estos patrones. Se estima que más del 60% de las regiones metropolitanas que existirán en 2050 aún no han sido creadas, y cuando, más de 3000 millones de personas se incorporarán a centros urbanos.
Estas presiones globales afectan a los individuos y a los sistemas a nivel local, en las ciudades donde viven. Mientras los presidentes deben navegar lentamente en procesos políticos nacionales e internacionales para alcanzar soluciones consensuadas, los intendentes y líderes de las ciudades ya están innovando, implementando nuevas ideas e inversiones que brindarán beneficios tangibles para sus ciudadanos. Ellos son capaces de hacerlo observando a las ciudades a través de la perspectiva de resiliencia urbana, que es la habilidad de una ciudad para sobrevivir, adaptarse y crecer independientemente de las tensiones y los shocks que sufran. Requiere que las ciudades tomen acciones transformadoras para mejorar, en el corto y largo plazo, y permite que las ciudades perduren y prosperen. En lugar de prepararse para el próximo desastre, la resiliencia significativa fortalece a la ciudad en su totalidad, enfocándose en las interrelaciones de todos sus sistemas, públicos y privados.
El corazón político, económico y cultural de Argentina, Buenos Aires, ya demostró la clase de liderazgo innovador que necesita para alcanzar el éxito en su esfuerzo. Tras las desoladoras inundaciones de 2013, la Ciudad invirtió en nueva infraestructura, y se re-enfocó en gestionar los riesgos de manera más sistemática en lugar de atrincherarse en viejos procedimientos. En el proceso, la ciudad evolucionó convirtiéndose en una de las mejores ciudades para vivir en Sudamérica.
Tras su incorporación a la red de 100 Ciudades Resilientes, una organización creada por la Fundación Rockefeller que brinda una plataforma para crear soluciones para los shocks y tensiones urbanas, también se consolidó para conducir- junto a Montevideo-la agenda de resiliencia en el Mercosur.
La semana pasada dio el primer paso con la realización del taller ‘Buenos Aires Resiliente‘, que tuvo como objetivo analizar los desafíos que enfrenta la ciudad, presentar distintas herramientas de construcción de resiliencia y los planes para hacer frente a tales desafíos.
Como miembro de otras alianzas globales, y con una larga historia de cosmopolitismo multicultural, la ciudad ha demostrado un claro apetito por el tipo de intercambio de cooperación y conocimiento que requiere la resiliencia significativa.
A medida que las ciudades continúan topándose con las presiones del siglo XXI, tienen una increíble oportunidad para transformarse y fortalecerse. Buenos Aires tiene un magnífico camino por delante en la adopción de un futuro más resiliente y llevar a otras ciudades a que también lo hagan.