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VIERNES 24/05/2019

Renovables y gas, una oportunidad única para el desarrollo

SEBASTIÁN KIND

Subsecretario de Energías Renovables y Eficiencia Energética de la Nación.

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Renovables y gas, una oportunidad única para el desarrollo

La matriz energética argentina se encuentra en plena etapa de transformación gracias al aprovechamiento de nuevas fuentes. Las energías renovables y los hidrocarburos no convencionales (HNC) juegan un papel central como nunca antes sucedió en nuestra historia. Asimismo, su desarrollo en paralelo es motivo de constante debate en el sector energético, en virtud de los intereses afectados y las implicancias en términos económicos, sociales y ambientales de cada alternativa. Muchos lo conciben como una contradicción, fundados en datos en su mayoría errados, cuando el argumento subyacente es la imposibilidad de capturar un mercado doméstico limitado y, en menor medida, la dificultad de atraer las inversiones necesarias para el desarrollo de ambas en simultáneo.

La realidad es que su abordaje conjunto constituye una oportunidad única para nuestro país que no debemos desaprovechar, ya que nos lleva a disponer de una matriz diversificada, accesible, limpia y sustentable, con potencial de generar divisas, mejorar las cuentas fiscales y promover un crecimiento de largo plazo.

La complementariedad entre los objetivos de obtener gas natural a precios convenientes, sustituyendo combustibles líquidos en el mercado doméstico y abriendo nuevos mercados de exportación, y el de diversificar la matriz energética con renovables, cobra fuerza en un contexto en el que los altos costos de acumulación y el acotado alcance de los intercambios transfronterizos limitan el desarrollo masivo de altos porcentajes de penetración de fuentes intermitentes, como el viento o el sol, a pesar de sus innegables bondades.

El futuro de la energía en la Argentina despierta una serie de interrogantes asociados a las fuentes a desarrollar, las inversiones requeridas por cada alternativa y las políticas necesarias para su efectivo abordaje. La abundancia de recursos naturales nos posiciona en la ventajosa circunstancia de poder elegir qué matriz energética resulta más compatible para alcanzar un desarrollo sostenible al menor costo, por lo que el diseño de una planificación energética de largo plazo emerge como una cuestión central.

La fuerte dependencia a los combustibles fósiles acarrea consecuencias económicas y ambientales que deben sopesarse. En tal sentido, la transición hacia una mayor diversificación en base al aprovechamiento de las fuentes renovables de energía constituye una oportunidad económicamente conveniente, además de una exigencia ambiental.

El desarrollo de largo plazo de las renovables enfrenta dos desafíos principales: la disponibilidad de capacidad de transporte y el acceso al financiamiento. Respecto al primero, la expansión de las redes de alta tensión es una necesidad primordial para permitir el despliegue de nuevos proyectos de gran escala (por sobre los ya adjudicados) y acelerar la inserción de las renovables en la matriz.

El éxito de tales convocatorias se encuentra vinculado al segundo desafío, referente a la estabilidad macroeconómica y al acceso al financiamiento. La viabilidad de los proyectos de largo plazo, como los asociados a la generación y al transporte de energía, requiere de condiciones financieras accesibles ya que implican el desembolso de grandes inversiones en períodos cortos, pero de largo repago. Esta situación no resulta ajena al resto de las necesidades de infraestructura que afronta el sector y el país.

Respecto al desarrollo a gran escala de los HNC, uno de los principales desafíos se vincula con la atracción de inversiones, necesarias para la explotación y el transporte del recurso, estimadas en decenas de miles de millones de dólares para los años venideros. Asimismo, la evolución del precio internacional del petróleo, influenciado por una creciente y vertiginosa electrificación del transporte a escala global, sumado a cuestiones geopolíticas complejas, constituye una variable de relevancia en la explotación futura del recurso.

El objetivo de producir un volumen de energía que duplique, como mínimo, al actual impone la necesidad de convertirnos en exportadores netos, lo que sólo será alcanzable a través del despliegue de infraestructura específica (gasoductos y plantas de licuefacción), y una alta competitividad internacional en costos de producción (upstream), situación que Argentina no tiene por qué no alcanzar en un futuro cercano.

Superar el desafío vinculado a captar inversiones para el desarrollo simultáneo de ambas fuentes de energía y de la infraestructura asociada requiere de reglas de juego claras y previsibles, que las blinden todo lo posible del riesgo país y permitan que el despliegue del capital se sostenga en el tiempo, permitiendo la formación de precios a través de mercados competitivos. Tenemos la posibilidad de llevar adelante una política energética de largo plazo que congregue a las fuentes renovables con los HNC en un objetivo común de desarrollo económico, limpio y sostenible.

Me niego a aceptar que podamos darnos el lujo de decirle no a semejante oportunidad.

Comentarios1
Ruben Fernandez
Ruben Fernandez 10/01/2019 12:44:31

Tuve la fortuna de presenciar una conferencia de Sebasti�n, y realmente es un excelente profesional.

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