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Problemas con la ayuda de fin de año diseñada por el Gobierno

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MARCELO CAPELLO Presidente de IERAL

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Problemas con la ayuda de fin de año diseñada por el Gobierno

Las correcciones que requería la macroeconomía y las acciones de política instrumentadas en diciembre de 2015 y a lo largo de 2016 tuvieron impactos diferenciados entre los distintos segmentos sociales de la población, que deberían ser considerados al momento de instrumentar medidas para aliviar la situación a fin de año de la población con ingresos fijos.
En este sentido, ¿convenía aliviar adicionalmente la carga de los trabajadores que pagan impuesto a las Ganancias en 2016 (ya habían recibido un alivio en la carga del impuesto este año), o la política pública debería haber apuntado a mejorar la situación de los trabajadores formales de menores ingresos en 2016, que no han sido beneficiados por los cambios ocurridos en el impuesto a las Ganancias, al igual que jubilados que perciben la mínima (en general no se benefician de la reparación histórica en materia de jubilaciones) y otros sectores de nulos o bajos ingresos de la población.


Con una inflación del 40% este año, y subas salariales en torno al 32%, un trabajador soltero de ingresos menores a $ 19.000 mensuales (no es alcanzado por Ganancias) está soportando una caída del 5 al 8% en su poder adquisitivo en 2016, mientras que asalariados con ingresos de más de $ 27.000, que son alcanzados por Ganancias, ven subir entre un 1 y 3% su poder adquisitivo este año (el efecto negativo sobre sus salarios de bolsillo generados por la mayor inflación de 2016 ha sido más que compensada por los cambios operados en Ganancias). Si ahora se agrega la eximición del medio aguinaldo, la brecha entre trabajadores de ingresos altos y bajos se seguirá ampliando.
En este sentido, los 7,1 millones de trabajadores que se desempeñan en empleos informales y con altas dosis de precarización laboral, además de los casi 1,8 millones de personas en situación de desempleo y la persistente inactividad laboral en algunas regiones del país, son ejemplos manifiestos de segmentos sociales que enfrentan altas dosis de vulnerabilidad, requirentes de acciones paliativas que contribuyan a fortalecer sus ingresos familiares en los últimos meses del año.


En una situación más favorable se encuentran aquellos trabajadores situados en la formalidad. No obstante, cabe destacar que entre éstos se presenta una franja de 8,5 millones de trabajadores registrados en relación de dependencia que cuentan con retribuciones que no alcanzan a ser gravadas por el impuesto a las ganancias. Este segmento también ha resultado desfavorecido en la coyuntura del corriente año al sufrir de lleno las subas de tarifas de servicios públicos, pues no suelen entrar en los rangos de ingresos correspondientes a tarifas sociales.


Las medidas anunciadas por el gobierno involucran un bono otorgado por única vez y como refuerzo para la Fiestas de $ 1000 para los jubilados y pensionados que cobren el haber mínimo; la exención del pago del Impuesto a las Ganancias enunciada (para trabajadores que cobren hasta $55.000 brutos); y un bono para perceptores de la AUH de $ 1000.
Una alternativa superadora a lo anunciado por el Gobierno, resultaría de que ANSeS realice un esfuerzo adicional por complementar los ingresos familiares de todos aquellos hogares con mayor cantidad de dependientes, y con especial priorización de familias en las que los generadores de sus ingresos se encuentren en una posición laboral desventajosa. Asimismo, liberar al sector privado de este esfuerzo colaboraría con la expectativa de recuperación de los sectores productivos (especialmente en el caso de las PyMEs) y el sostenimiento del empleo en vista al próximo año.


Así, podría haberse duplicado el monto percibido por los hogares en materia de Asignaciones Familiares por hijo, por única vez en diciembre próximo. Esta estrategia hubiera alcanzado no sólo a los trabajadores formales y monotributistas con dependientes a su cargo, sino también a beneficiarios del programa Asignación Universal por Hijo (AUH), que podrían percibir en forma complementaria el valor equivalente a un beneficio mensual adicional de dichas prestaciones.


En igual sentido, la política pudiera resultar extensiva a hogares liderados por jubilados y pensionados cuyos haberes se encuentren en el valor mínimo del sistema; otorgando a éstos un monto equivalente al de una AUH ($ 1103) por mes en forma excepcional y complementaria a su haber.


Esta medida alternativa impondría sobre la ANSeS un costo fiscal de $ 11,5 mil millones por única vez, con la oportunidad de aminorar disparidades de ingresos a la espera de un mejoramiento de la economía durante 2017, contra un costo fiscal de las medidas anunciadas de casi $ 5,5 mil millones, sin considerar el esfuerzo que deberá realizar el sector privado.


Puede estimarse que el otorgamiento de una asignación familiar adicional por hijo en forma excepcional sobre los trabajadores formales generaría una mejora en los ingresos mensuales de dichas familias que acabaría situada en un entorno de entre un 0,7% y 26,5%, según la constitución familiar que caracterice a estos trabajadores, con una importante progresividad en dicho resultado.


Por su parte, la eximición del medio aguinaldo en el impuesto a las ganancias tendría un impacto de entre el 10-12% sobre el ingreso familiar de los hogares alcanzados por la medida, sin beneficios sobre los hogares con ingresos más bajos.

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