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Por qué los recursos del blanqueo no deben sumarse al medir el déficit fiscal

Por qué los recursos del blanqueo no deben sumarse al medir el déficit fiscal

¿Por qué, como venimos diciendo desde que se lo anunció, nos parece conceptual y metodológicamente incorrecto considerar linealmente los recursos derivados del blanqueo a la hora de calcular el resultado primario del Sector Público Nacional no Financiero (SPNNF) del presente año y evaluar en base a ese dato el cumplimiento o no de la meta de -4,8% del PBI de déficit primario fijada hace casi 12 meses para 2016 por el mismo Ministerio de Hacienda y Finanzas (MHyF)?

1) Porque se trata de recursos extraordinarios en todo sentido. No son ingresos tributarios normales y habituales, y no deberían ser tratados como tales. En los 90’s se hizo el mismo planteo y con el tiempo el, por entonces, Ministerio de Economía lo tomó en cuenta, publicando adicionalmente el resultado primario sin ingresos extraordinarios derivados de las privatizaciones. Y ese guarismo se convirtió en unos de los datos por excelencia para evaluar el desempeño de la política fiscal.

2) Porque en el debate parlamentario que dio origen a la correspondiente Ley, se estableció que los recursos derivados del blanqueo iban a ser destinado a financiar la reparación histórica de los jubilados, minimizando el uso de recursos del Fondo De Garantía de Sustentabilidad del SIPA. A tal punto, que el propio PEN mando ambos proyectos al mismo tiempo.

Es decir, los recursos derivados del blanqueo ya están asignados a un gasto extraordinario cuyo mayor impacto se va a producir durante el próximo año y los subsiguientes. Ergo, imputarlos implícitamente al financiamiento de los gastos corrientes de 2016 no sería correcto e implicaría una mayor degradación del FGS de un sistema previosional que ya es estructuralmente deficitario.

3) Porque cuando se estableció la meta de déficit fiscal 2016 no sólo no estaba anunciado el proyecto de blanqueo, sino que, además, escasas semanas antes el propio PEN seguía negando iniciativas en ese sentido. Ergo, si no mintió, cuando el MECON fijó las metas fiscales 2016 no tuvo en cuenta esos ingresos extraordinarios.

4) Porque incluirlos, lejos de aportar transparencia, suma confusión. En particular, si se incluyen los ingresos de blanqueo podría darse finalmente el caso de que, por un lado, concluyamos que el SPNNF cumplió en demasía la meta de déficit primario en 2016. Y, sin embargo, por el otro lado también verificar que el gasto primario del SPNNF incrementó su peso en el PBI y que el déficit primario sin esos ingresos extraordinarios estuvo en torno a -5% del PBI, muy por encima del comparable -4% del año pasado (no hubo blanqueo).

Es decir, se cumpliría la meta, pero con más gasto, con un marcado sesgo expansivo en el frente fiscal (diferencial entre tasa de crecimiento de los ingresos ordinarios y los gastos corrientes) y con más déficit real. (Ver ejercicio al respecto, al final del presente).

Por todo lo dicho, sinceramente, consideramos que los más correcto conceptual y metodológicamente hablando e, incluso, lo más transparente y claro, sería, como mínimo, publicar en forma adicional el resultado del SPNNF neto de los ingresos extraordinarios del blanqueo y evaluar el cumplimiento de la meta fiscal oportunamente fijada en base a el mismo.