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Jueves 4.1.2018
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Por qué hoy "la red" no es la mejor opción ante un problema de salud mental

Imagen de MALENA BRAUN

MALENA BRAUN Coordinadora de Lipstic

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Por qué hoy

Muchos recurrimos a buscadores en Internet para obtener información, ya sea un lindo lugar para ir almorzar, datos sobre algo que queremos comprar o cómo preparar alguna receta. En 2017, las tres búsquedas más populares en Google que comienzan con “qué” fueron: qué es Asperger, qué es aneurisma y qué es spinner. Y las dos que comienzan con “cómo” fueron: cómo saber dónde voto y cómo hacer huevos de Pascua. En años anteriores, habían llegado a los primeros lugares: cómo conseguir novia, qué es el bullying, cómo se hacen panqueques, cómo bajar la panza y cómo bailar bachata.

En muchos de estos casos lo peor que nos puede suceder es que bailemos mal o que los panqueques no salgan tan ricos. Pero en otros, la información que nos brindan esas búsquedas puede tener consecuencias más serias.

Si hoy buscamos en la Red “me quiero matar”, los resultados en primera página son comentarios de blogs de diversa calidad. En ningún lugar aparece un teléfono a donde llamar o información oficial de la problemática con opciones de atención. Lo mismo sucede con la frase “me violaron”, aparecen comentarios en blogs y notas de diarios, pero no hay resultados sobre cómo proceder o a dónde recurrir. Y si buscamos “estoy ansioso” encontramos en primer lugar la traducción al inglés, luego, una noticia sobre un jugador de fútbol ante su pase al Barcelona, y en tercer lugar, la canción “El ansioso”. Ninguno de estos resultados nos brinda herramientas reales para calmar la ansiedad ni lugares donde buscar ayuda.

No tener acceso a información confiable puede afectar negativamente la calidad de vida de las personas. Los algoritmos utilizados por los buscadores, posicionan sus resultados  con un criterio que no necesariamente es de la verdad o la calidad del mismo.

El fácil acceso a contenidos de calidad es una herramienta necesaria para permitir a la población a tomar control de su propia salud mental y bienestar.

De acuerdo a una investigación que realizamos desde el laboratorio de Investigación en Psicología y Tecnología de la Información y Comunicación (Lipstic), junto con el Dr. Andrés Roussos, investigador del CONICET, en otros países se han iniciado acciones respecto al uso de la web para la salud.

En Bélgica, el gobierno lanzó una campaña llamada “No lo googlees, busca una fuente confiable”, que obviamente contó con la participación de Google cuando alguien realiza una búsqueda de palabras relacionadas a la salud lo primero que aparece es un sitio oficial que brinda información confiable. El Dr. Roussos se encuentra justamente en el diseño de una plataforma que brinde dicha información en Argentina.

Google Estados Unidos se unió en 2017 con la National Alliance on Mental Illness (NAMI) y cuando uno busca “depresión” el primer resultado es información confiable junto a opciones de tratamientos. 

En Australia, el gobierno tiene un portal web llamado Head to Health el cual le brinda a la población información, recursos y servicios para su bienestar psicológico. El sitio posee un chatbot que hace preguntas y va guiando al usuario hacia la información, aplicaciones móviles, sitios web y números de contacto que le puedan resultar relevantes.

Esto también puede hacerse en nuestro país mediante la creación de un portal web nacional sobre salud mental y bienestar, que contenga información, prevención, posibles tratamientos e investigación. A su vez, debería estar vinculado con la página de la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones y ser capaz de conectar con la información ya existente en la red, tanto de organismos públicos como privados.   

Esto permitiría el acceso al sistema de salud mental para las personas que, al día de hoy, se encuentran fuera del mismo. A su vez, tendría las características que necesita la información para considerarse útil: ser confiable, relevante, adaptada a la necesidad de la persona que la necesita y estar fácilmente disponible.