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¿Por qué falta gas?

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ALIETO ALDO GUADAGNI Ex Secretario de Energía de la Nación

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¿Por qué falta gas?

Llegó el invierno y comenzaron los cortes de gas a las industrias y centrales eléctricas. Empecemos por señalar que Argentina es uno de los pocos países del mundo caracterizados por su gran dependencia del abastecimiento energético de origen gasífero.

En el mundo el gas satisface apenas la tercera parte del abastecimiento total energético. En nuestro vecino Brasil el gas abastece el 13% del consumo energético y en Chile apenas el 10%, mientras que en nuestro país el gas es el principal insumo primario energético, ya que representa nada menos que la mitad del total del consumo de energía.

Esta gran dependencia nuestra del suministro de gas es hoy un grave problema, por el gran retroceso que ha tenido nuestro sector gasífero desde el año 2003. El panorama gasífero argentino es hoy el siguiente:

- En el 2003 nuestra producción de gas era 19% mayor a la actual.Tengamos en cuenta que la población creció casi el 15% desde el 2003 y el PBI más que se duplicó. Todo esto incidió en un gran aumento del consumo interno, que creció en este periodo un 40%. Influyó mucho en este incremento en el consumo de gas la escasa inversión en la expansión de las energías limpias (solar, eólica e hidráulica). Debido a esta poca atención que se prestó en la última década a las energías no contaminantes, la utilización de gas para generar electricidad aumento 80% entre el 2003 y hoy.

- El panorama de nuestro abastecimiento, además se ha venido agravando por algo preocupante, si tenemos en cuenta que la producción de gas depende básicamente del nivel de reservas comprobadas y desarrolladas, es decir aptas para su producción. Aquí las cifras son elocuentes ya que hacia el 2003 el nivel de reservas era el doble que el actual. Este retroceso en las reservas compromete nuestro abastecimiento de gas en los próximos años.

- Si aumentó tanto el consumo interno y al mismo tiempo disminuyo fuertemente la producción, está claro porque dejamos de exportar y comenzamos a importar gas desde otros países, por esta razón alrededor de la tercera parte de nuestro consumo ahora depende de importaciones desde Bolivia o por barcos desde otros países. A esta lista de proveedores externos acabamos de incluir recién a Chile, aprovechando gasoductos que fueron construidos en el pasado no para importar sino para exportar a ese país.

En la evolución futura de nuestra producción gasífera jugara un papel central el tipo de financiamiento elegido para hacer viable el aumento en la producción, lo cual exige prestar atención a las tarifas que deben pagar los usuarios de este servicio. A inicios de este año nuestras tarifas estaban muy alejadas de las vigentes en los países latinoamericanos ya que no cubrían los costos de producir y distribuir el gas; baste decir que las tarifas por el gas residencial eran 8 veces mayores en Chile y 15 veces superiores en Brasil.

Es evidente que se puede discutir el ritmo y la gradualidad en los requeridos ajustes tarifarios que ahora están en curso, pero no parece sensato negarse a reconocer nuestra realidad, con consumos crecientes, producciones en retroceso por más de una década y tarifas insuficientes para cubrir los costos.

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