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Por qué Corea del Norte insiste en una reunión con Trump

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LAUTARO RUBBI Profesor investigador de la Fundación UADE - Conicet

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Por qué Corea del Norte insiste en una reunión con Trump

El jueves 24 de mayo Donald Trump decidió cancelar su esperado encuentro con el presidente norcoreano programado para dentro de pocas semanas. Al día siguiente el mundo veía fotos de risas y abrazos entre los líderes de ambas Coreas en una nueva reunión sorpresa. Pero lo más llamativo de todo fueron las declaraciones por parte del régimen norcoreano insistiendo en llevar a cabo el encuentro con los Estados Unidos.

Luego de décadas de hostilidades y teniendo en cuenta que la economía de Corea del Norte ha tenido mayor crecimiento en los últimos 2 años que en los 20 anteriores a pesar de las sanciones internacionales, cabe preguntarse a qué se debe esta insistencia por lograr una reunión donde el principal tema de discusión será el desmantelamiento del proyecto que ha sido el emblema de la familia Kim durante años.

Para responder este interrogante lo primero que debemos recordar es que a pesar de que pareciera haber fuerzas tectónicas que dirigen el panorama internacional, en última instancia las decisiones las toman hombres de carne y hueso con intereses particulares. Las instituciones, las empresas, los Estados, no son más que conjuntos de individuos con distintos intereses y cuotas de poder. Cualquier tipo de proyecto que se pretenda, sea la desnuclearización, acuerdos de paz (o la atracción de inversiones), deberá apuntar a estos hombres y a sus intereses, no a vagas aspiraciones o ideales, por más bellos que estos suenen a oídos del público.

En “El manual del Dictador”, una famosa obra de Bruce Bueno de Mesquita y Alastair Smith que sigue la tradición maquiavélica, los autores nos recuerdan que el principal objetivo de todo líder es mantenerse en el poder. Toda decisión que tomen se subyugará frente a la máxima de la supervivencia política sin la cual no podrán cumplir ninguno de sus demás objetivos, sean estos en términos de ganancias egoístas o de puro altruismo. Para ello, es fundamental alinear las opiniones de la “coalición decisiva”, aquella necesaria para seguir manteniendo el poder, puesto que ningún poder es absoluto y ningún autoritarismo es unipersonal.

Incluso el famoso rey francés Luis XIV, símbolo de la monarquía absoluta, a quien se le atribuye la frase “El Estado soy Yo”, dependía del favor de su corte para poder gobernar y evitar revoluciones y conspiraciones. Si bien unos pocos miembros pueden ser reemplazables, los verdaderos problemas para un gobernante comienzan cuando no puede mantener la mayoría de esta coalición bajo su favor. Para ello las principales herramientas suelen ser los incentivos económicos.

En este sentido, el factor clave que podría explicar las últimas decisiones del líder de Corea del Norte seguramente esté relacionado a presiones internas. Si bien la economía del país ha crecido casi 4% en el último año, parte de este crecimiento se ha dado a costa de la (aún controlada y relativamente escasa) iniciativa privada, como los pequeños locales comerciales y los permisos a los agricultores para disponer de sus excedentes.

Las arcas del Estado podrían haberse reducido en gran medida a causa de los enormes gastos que implicó el desarrollo nuclear y a las sanciones internacionales, que limitaron las exportaciones de carbón y otros minerales de las cuales el gobierno obtenía gran parte de sus ingresos.

Junto con otras sanciones, como la restricción a la importación de petróleo, el principal efecto de esta fuerte presión es que el autócrata norcoreano podría estar quedándose sin fondos para mantener “feliz” a su coalición decisiva.

En Corea del Norte el orgullo nacional de un programa nuclear también queda subsumido a los intereses del líder y su capacidad de pago a la coalición de la cual depende para gobernar. Kim Jong-un no está loco ni es bipolar, es solo un líder más con la necesidad de sobrevivir en su puesto. Y es claro para él que tiene poco que ganar volviendo a las tensiones que marcaron sus relaciones con el mundo.

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