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Por la crisis en Brasil, la Argentina tendrá mayor presión a devaluar el peso argentino y a subir aún más las tasas

Varias son las consecuencias que trae la crisis del Brasil en términos económicos. Por un lado, la propia crisis de la economía brasileña está mostrando un impacto más profundo del previsto inicialmente, lo que implica necesariamente un menor atractivo de inversiones para la región o, al menos, una postergación en las perspectivas de recuperación de esos flujos ahora que la Reserva Federal acaba de trazar un horizonte más largo para la suba de su tasa de interés de referencia; por otro, la depreciación del real y el derrumbe de la actividad económica generan magros pronósticos para la economía argentina. 

La actividad económica de Brasil viene de caer casi 4 puntos porcentuales del PBI en 2015 y se calcula que podría caer otro tanto este año. Ante ese escenario, la salida de capitales (más oferta de reales, más demanda de dólares) ha propiciado una alta volatilidad de la moneda brasileña, que días atrás llegó a tocar su valor más bajo frente al billete verde en los 22 años que lleva desde su lanzamiento. En la comparación, a mediados de diciembre, la relación cambiaria entre el peso argentino y el real brasileño (sin el impacto de la inflación) había tocado el valor mínimo desde principios de enero de 2002, justo antes de la megadevaluación que pusiera en marcha el ex presidente Eduardo Duhalde. 

Tras la asunción del presidente Macri, y devaluación mediante, el tipo de cambio sigue casi 4% por debajo del nivel de fines de los años noventa. La referencia es que incluso se ubica muy lejos del promedio registrado entre 2002 y 2015. Traduciendo, los últimos cambios en la moneda y la quita de retenciones al sector industrial sólo han permitido una leve recuperación de un fuerte desfasaje. 

Un dato resulta clave: cada vez que el tipo de cambio en Brasil roza los 4 reales por dólar, el tipo de cambio en Argentina debería rondar los $ 18 para conservar cierto sesgo de perspectivas positivas para el sector industrial. Esto es así porque a la devaluación argentina, Brasil opuso una depreciación de su moneda respecto del dólar mucho más profunda. Allí surge otro dato ineludible: la tasa de inflación en Argentina reduce en forma sustancial el margen que tiene el gobierno local para 'retrasar' los ajustes cambiarios. 

Como se dijo, la grave crisis político-económica que golpea a Dilma Rousseff (al escándalo de corrupción en Petrobras se sumaron la falta de apoyo legislativo al gobierno y el proceso de impeachment) ha generado desconfianza de inversores, empresas y consumidores llevaron a que el país vecino cierre 2015 con su peor desempeño en 25 años. Esto no sólo ha impactado en una fuerte contracción de las exportaciones argentinas a ese país, sino también la evidencia de que los productos brasileños se tornan más competitivos, lo que incentivaría las importaciones de esos bienes, máxime a partir de las recientes derogaciones de las restricciones a las compras externas en nuestro país. 

Productos de cosmética y de limpieza han mermado en sus envíos como también los alimentos y vehículos (en 2015 cayeron 37%; en 2011 la Argentina les había exportado 411.000 unidades). En rigor, las exportaciones a ese mercado totalizaron u$s 487 millones en enero último, lo que implicó un desplome de casi 40% frente al mismo período de 2015. 

Como fuere, la inflación golpea a la puerta de las dos economías. Para Brasil, las estimaciones arrojan un 10% para este año mientras que en la Argentina ese guarismo podría triplicarse. Hay quienes estiman que bajo un escenario de inflación acotada y recuperación económica, las perspectivas no serían tan dramáticas. Para ello ha trascendido que el gobierno de Dilma Rousseff buscaría relanzar la economía, con amplios planes de infraestructura y fuerte impulso del consumo doméstico. En rigor, distintos analistas especulan con la idea de que el gobierno brasileño podría utilizar sus reservas internacionales (u$s 370.000 millones)  para reducir la deuda pública y poner en marcha un plan. La propia Dilma Rousseff lo ha desmentido. 

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Comentarios1
Diego Perez
Diego Perez 17/03/2016 03:11:25

Esta nota atrasa 1 anio minimo