Plan oficial: la suba de naftas se necesita, el asistencialismo también

La historia se encargará de reflejar el daño económico final que la pandemia le hizo a la economía de la Argentina. Por ahora tenemos una foto en la que no se reflejan la totalidad de los problemas.

En este contexto, la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSeS) tiene un rol protagónico. No es casual la elección de María Fernanda Raverta como titular del organismo en reemplazo de Alejandro Vanoli, allá por mayo de este año. En la ANSeS, el Gobierno tiene puestas muchas fichas. Porque el asistencialismo es una bandera en estos momentos críticos.

No importa si se llama Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), o Asignación Universal por Hijo (AUH). Por definición, el Gobierno seguirá otorgando subsidios a la población más vulnerable. Los datos que analiza la ANSeS son la clave para no dispersar el foco de quiénes son los argentinos más necesitados. La pandemia, si se puede decir que ayudó en algo fue en la contabilización de un universo de argentinos que vive en la pobreza o la fragilidad laboral. Hay casi nueve millones de personas que cobraron el IFE porque tienen trabajos con sueldos bajos, porque están desempleados, suspendidos, etc. El dato no es menor si se tiene en cuenta la población total del país.

Raverta, que le dio en exclusiva una entrevista a este diario, dice que la ANSeS tiene que ser un organismo que le solucione problemas a la gente. La decisión política está: más allá de las señales del mercado o del FMI, la ANSeS tiene como lema que el ciudadano que menos tiene tenga algo. Y así también con otro temas, como por ejemplo, jubilaciones. En este sentido, la decisión también está tomada. Si bien la fórmula para definir los aumentos no está lista, el Gobierno otorgará los aumentos por decreto siempre por encima de la inflación.

Pero para financiar a la ANSeS, el Gobierno va a tener que hacer funcionar la economía. En ese sentido, y una vez arreglada la deuda con los acreedores, ahora le tocará el turno a Martín Guzmán de dejar de ser secretario de Finanzas, y calzarse el buzo de ministro de Economía. Ayer, por ejemplo, Guzmán habló de la situación de YPF, que un día antes anunció pérdidas históricas. En una entrevista radial con la periodista María O'Donnel, dijo que "hay que revertir el deterioro de YPF. En los cuatro años previos, YPF ha tenido una caída de la producción y de la inversión. Lo único que creció fue la deuda. Hay que revertir ese estado de deterioro".

Luego el que habló fue Sergio Affronti, el CEO de YPF, en una call con inversores. "Pensamos que los precios de los combustibles necesitan algún ajuste", afirmó.

Las palabras de Guzmán y de Affronti hablan de una preocupación, la energética, y preparan el terreno para el aumento de precios. El ajuste, está claro, no vendrá en dirección de los más necesitados.

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