Perfilar al sector asegurador

El sector asegurador no es ajeno a la realidad política y económica actual del país.

El sector asegurador no es ajeno a la realidad política y económica actual del país.

No se han podido adecuar las sumas aseguradas a la suba de los costos e indemnizaciones que sí acompañaron a la inflación y a las devaluaciones.

El ajuste de las indemnizaciones, a tasas de interés reales, se contraponen con el retraso en la adecuación de las sumas aseguradas y precios de coberturas, deviniendo en situación actual de quebranto técnico del sector.

Las menores ventas de pólizas en general y en moneda constante, producto de la merma en la actividad económica, no fueron esta vez “salvadas por los resultados financieros, pues si bien las tasas continuaron altas, el “reperfilamiento de la deuda en pesos de corto plazo, la devaluación de la moneda y la caída en picada de la cotización de los bonos y acciones dejaron expuesto una vez más al mercado asegurador.

El Estado Nacional, encargado de controlar la solvencia del sector y las buenas prácticas, dirigió las inversiones hacia instrumentos que perdieron su valor nominal (y su renta), generando un peligroso problema de liquidez a las aseguradoras.

Esta vez se encontró el atajo permitiendo contabilizar esas inversiones a valor nominal, luciendo el sector balances en apariencia equilibrados, pero que no logran ocultar la real magnitud del problema.

Si a esto le sumamos la necesidad de flujo de ingresos mensuales (caja) de las compañías, se propone entonces una malsana competencia por precios y con tarifas a la baja. Así, la normalización del sector y la recuperación de la solvencia se ven comprometidas.

Los asegurados y las víctimas de siniestros sufren las consecuencias al retardarse el cobro de sus indemnizaciones o recibir las mismas disminuidas, o debiendo judicializar sus reclamos.

La solución que brinda el seguro en el mundo moderno es lo que permite el desarrollo de las personas, las familias, las empresas y los estados, asumiendo riesgos y reparándolos si se producen las contingencias amparadas (en tiempo y forma).

El escenario es desafiante. Se requiere mayor profesionalismo, solvencia y capacidad para revertir la situación actual.

Un diagnóstico profesional, que reconozca la realidad, es el punto de partida para resolver los problemas.

Perfilar significa enderezarse y eso es lo que se necesita hoy el sector asegurador.

 

(*) Abogado, ex Vice Superintendente de Seguros de la Nación

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