Pensar en las vacas gordas cuando tocan flacas

Argentina es un campeón en materia de volatilidad de crecimiento. En los últimos 35 años, nuestro país se expandió a una tasa promedio de 1,9% por año, mientras que América Latina en su conjunto lo hizo al 2,6%. Chile creció al 4,4%; los países del sudesteasiático al 7,4%; y China al 9,6%. El bajo crecimiento promedio argentino consistió en breves períodos de rápida expansión como a principios de los noventa (8%) y principios de los 2000 (8%) intercalados con otros de estancamiento (198087) y severas contracciones (198890 y 19992002).

La estabilidad ayuda a que las empresas se animen a innovar e invertir, especialmente en proyectos que demandan tiempo de maduración. Un fondo fiscal contracíclico puede contribuir significativamente a reducir la volatilidad de la economía. Este dispositivo depende de una regla fiscal que establece que cuando la economía crece por encima de lo que se considera normal, el gobierno debe ahorrar los ingresos fiscales excedentes. Cuando la economía crece por debajo de lo establecido, el gobierno en vez de recortar su gasto por la merma de ingresos toma los recursos faltantes del fondo acumulado.

Los beneficios son varios. La regla fiscal funciona como un estabilizador automático del ciclo económico: brinda impulsos expansivos cuando el gasto privado es débil y modera el gasto agregado cuando el privado es vigoroso. Desacelerar la economía cuando va rápido y empujarla cuando va lenta, contribuyendo así a estabilizar el ritmo de crecimiento.

Otro beneficio deriva de que el ciclo económico de nuestro país depende en gran medida de factores externos, como el precio de las commodities de exportación y la liquidez de los mercados financieros internacionales.

Cuando están en auge, tienden a estimular la expansión del gasto privado, generando presiones a la apreciación del tipo de cambio real y el deterioro de la cuenta corriente. Si la política fiscal se torna expansiva ante la disponibilidad de mayores recursos, la tendencia a la apreciación se acentúa, especialmente en un régimen de flotación y metas de inflación como el actual.

La apreciación cambiaria puede deteriorar la competitividad de actividades exportadoras y competitivas de importaciones y derivar en ajustes bruscos cuando las condiciones externas cambian. Al moderar el gasto en contextos externos favorables, una regla fiscal contracíclica reduce las presiones a la apreciación y estabiliza el tipo de cambio, lo cual favorece el crecimiento económico. El Fondo de Estabilización Económica y Social en Chile y el Fondo de Ahorro y Estabilización del Sistema General de Regalías en Colombia son ejemplos.

Pensar en ahorrar en tiempos de vacas gordas cuando lo que apremia es el abultado déficit fiscal es ideal porque no enfrentaría la resistencia que todo gobierno muestra a moderar el gasto y contribuiría a disminuir los temores en torno a la sostenibilidad de la deuda pública.
Sería vital que su creación y diseño surgiera de un amplio consenso pluripartidario en el Congreso que conciba a esta herramienta fiscal como una política de estado.

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