Patentes y emprendedores: Argentina debe entrar al PCT

Desde hace años en Argentina se viene discutiendo la adhesión definitiva al  Tratado de Cooperación en Patentes o Patent Cooperation Treaty (PCT por sus siglas en inglés) que entre sus puntos principales establece para sus miembros: una sola solicitud de patente de invención es suficiente para cubrir la totalidad de los países miembros (hoy más de 150).

Se otorga un plazo de 30 meses para solicitar la fase nacional de aquellos países en donde exista interés en que la patente sea concedida y explotada. Es decir, quien solicite una patente por PCT tiene 30 meses para decidir en qué país o países (de los 150) quiere que su patente sea concedida.

Dentro del año de presentación de la solicitud se le ofrece al solicitante un informe de búsqueda de antecedentes similares a los efectos de evaluar si continuar o no con el trámite, dado que en caso de existir ya dicha patente puede desistir de avanzar en la solicitud.

En la actualidad, un emprendedor argentino que desarrolla tecnologías novedosas, para poder explotarlas en forma exclusiva dentro del mercado global, se encuentra obligado a protegerlas solicitando su patente país por país, dentro de los 12 meses del Convenio de París, sin ningún examen sobre la patentabilidad de su invento y con el alto costo que ello significa (aproximadamente u$s 150.000). Una solicitud por la vía del PCT puede tener un costo aproximado de u$s 8000, por 152 países y 30 meses.

Algunos interesados en que Argentina no pertenezca al PCT, alegan, entre otros fundamentos anacrónicos e irracionales, que la participación en dicho tratado implicaría una pérdida de soberanía nacional. Nada más falso. Sólo una industria pobre y poco competitiva podría sostener algo así. Viejas mañas de la avivada argentina, que copia lo ajeno y lo vende (caro) como propio.

Muchos emprendedores, pymes, centros de ciencia y tecnología  o universidades argentinas, con alta y demostrada capacidad innovadora en materia tecnológica,  a fin de aprovechar las ventajas del PCT, para conseguir capital, desarrollar su tecnología y reducir costos, se ven forzados a constituir sociedades en países en donde el PCT sí es aplicable, o bien, acuden a ciudadanos extranjeros de esos países, con quienes no tienen vínculos reales, y comparten o delegan la titularidad de sus invenciones.

Nada puede ser menos soberano que entregar la titularidad de invenciones argentinas a manos de sociedades o ciudadanos extranjeros, algo que además implica la imposibilidad de poder medir con exactitud el  nivel de innovación y desarrollo de nuestro país. Asimismo, quienes posean el capital para invertir en la tecnología argentina patentable, no lo harán aquí.

Necesitamos del mercado mundial y de inversión, pero para que  ello sea posible debemos ser competitivos. La protección de nuestra innovación a través de la propiedad intelectual es indispensable para poder competir con las mismas reglas a las que cumplen todos los países.

Argentina ha desarrollado en los últimos años un fuerte apoyo a la economía basada en el conocimiento y estimulado la innovación, tanto de PyMEs como de emprendedores, con leyes de gran impacto como la Ley de Promoción de la Industria del Software del año 2004, y actualmente con la ley del Fomento al Capital Emprendedor y la Ley de Economía del Conocimiento, pero es necesario dar un paso más integrando el PCT. Tenemos la oportunidad, sepamos aprovecharla.

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