Paradojas de la Ley de Conocimiento y la voracidad fiscal

La Argentina es un país con una presión tributaria record donde el fisco está constantemente intentando gravar los distintos tipos de ingresos y ahoga al contribuyente al punto tal de volcarlo en muchos casos a la informalidad. Lo cual robustece la economía informal, y a su vez hace que el fisco intente crear nuevos impuestos. Ello para compensar la falta de recaudación fruto justamente de la economía informal. Es decir, un círculo vicioso.

La historia de la economía del conocimiento muestra con claridad justamente lo contrario, es decir que el camino para una mayor recaudación es justamente la desgravación.

A través de la primera ley de software, la Argentina (con sus subsiguientes modificaciones) incursionó a partir del 2002 posiblemente en la única política de estado de incentivos fiscales y previsionales a un sector puntual, siendo acompañada dicha política de incentivos por los distintos gobiernos (excepto por el período enero 2020 a octubre 2020). Los resultados de ello asombrosos.

Se ha desarrollado con éxito todo un sector pujante de economía del conocimiento. Ejemplo de dicho éxito es que hoy la Argentina vio nacer a unicornios, hay empresas próximas a convertirse en unicornios, y sobre todo hay muchos proyectos más que interesantes que evolucionan de la mano de miles de emprendedores a lo largo y lo ancho del país. Dicho sector abarca desde una persona trabajando en solitario con su computadora en una pequeña localidad a una multinacional como Globant.

Hoy el sector del conocimiento exporta casi 7 mil millones de dólares anuales y tiene un potencial de exportaciones que se estima que podría duplicarse en 10 años. Se han creado centros de servicios informáticos, hay emprendedores, inversiones semillas, inversiones de venture capital en el rubro tecnológico, y de la Argentina emergió el mayor player tecnológico de Sudamérica, Mercado Libre.

Todo ello, es generación de empleo, pero, sobre todo, desde la óptica del fisco, generador de tributos directos e indirectos. Es decir, en criollo, cuando el fisco le dio oxígeno al sector privado, el sector privado se agrandó, creo una nueva industria, y el principal beneficiado fue el mismo fisco.

Sería interesante pensar que hubiese pasado con por ejemplo el sector agrícola en términos de inversión, empleo, recaudación fiscal directa e indirecta y sobre todo generación de divisas para robustecer las alicaídas arcas del Banco Central, si desde el 2002 hasta la fecha se hubiese cobrado retenciones 0 a las exportaciones.

Lo que es contradictorio es que el gobernante parecería no haber aprendido de la experiencia de la economía del conocimiento al momento de aprobar esta nueva ley en dicho mismo sector. Si bien se mantienen ciertos beneficios fiscales y previsionales, lo cual es positivo, los mismos son menos generosos que la ley anterior.

La primera conclusión a la que uno puede arribar es sobre la importancia de tener seguridad jurídica y reglas claras, y para ello la justicia y los abogados defendiendo los derechos de la propiedad privada cumplimos un rol fundamental. La Argentina lo logro en un sector durante 20 años y los resultados están a la vista.

En segundo lugar, cabe preguntarse seriamente sobre los incentivos distorsivos de los impuestos. Y, en ese sentido, hago una breve referencia al posible impuesto a la riqueza disfrazado de aporte solidario por única vez. Marcos Galperín, ante la voracidad fiscal, como muchos otros empresarios exitosos, decidió levantar campamento y mudar sus ideas empresariales a la rambla de Montevideo. Es decir, la Argentina ha logrado algo único, exportar a posiblemente el más prestigioso empresario de los últimas dos décadas.

Basado en la experiencia de la ley de conocimiento me pregunto si el daño al país a corto/mediano plazo al hacer emigrar a los empresarios más exitosos al país vecino no es mucho mayor que el efecto inmediato los impuestos que se pretenden recaudar.

Una vez más la aparente urgencia, falta de ideas creativas y falta de incentivos parecerían anteponerse al posible proyecto país.

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