Para no apelar al endeudamiento es clave mejorar la exportaciones

Cuatro años atrás, Mauricio Macri preparaba sus valijas para encarar el primer viaje intercontinental como Presidente. Su destino era la ciudad alpina de Davos, donde la comunidad política y de negocios internacional lo aguardaba para conocer los planes del nuevo líder de la centroderecha argentina, que llegó junto a un equipo integrado por el ministro de Economía, el titular del Banco Central y hasta el diputado opositor Sergio Massa.

Desde el premier británico James Cameron, al vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, pasando por la titular del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, aguardaban a quien acaparaba la atención en la cumbre suiza. El tiempo pasó, las inversiones quedaron, mayormente, solo en promesas y la relación con Gran Bretaña, EE.UU. y el FMI ingresó en una nueva fase.

Hoy ninguno de ellos mantiene sus cargos, salvo Massa, quien ahora es titular de la Cámara de Diputados. Y la Argentina aún no define si tendrá siquiera algún representante en el Foro Económico Mundial. Su atención estará puesta en el viaje de Alberto Fernández a Israel y El Vaticano, y el encuentro que mantendrá en el propio estado papal el ministro de Economía, Martín Guzmán, con la actual titular del Fondo, Kristalina Georgieva, en tiempos de reestructuración de deuda.

El lugar central en la centroderecha sudamericana en Davos lo ocupará Brasil, que con el ministro de Economía, Paulo Guedes, a la cabeza, buscará atraer las inversiones que la Argentina no pudo conseguir, con la carta a favor de haber cumplido algunas de las reformas prometidas.

La estrategia del gobierno de Jair Bolsonaro es clara: avanzar en la apertura comercial aún si esto implica dejar atrás a la Argentina, por las "malas señales" que dice percibir del nuevo gobierno. "Están creando restricciones al comercio y gravando las exportaciones. Las señales no parecen ser las de un país que quiere integrar su economía con los mercados internacionales", remarcó al respecto Marcos Troyjo, secretario especial de comercio exterior y asuntos internacionales brasileña, en una entrevista con el diario Valor.

El funcionario habla de "impaciencia estratégica" para señalar que Brasil no transitará el camino de la apertura comercial "a la velocidad de un convoy, que está determinada por el vehículo más lento". Así, plantea una novedad: el "Mercosur flex", en el que los nuevos acuerdos comerciales pueden tener diferentes velocidades de liberalización en cada socio.

Por delante, está el acuerdo con Canadá y la Unión Europea, entre otros posibles, por lo que será clave para la Argentina saber qué ritmo elige seguir el Gobierno. Sobre todo en tiempos en que se requiere aumentar exportaciones para mejorar los ingresos, de manera de obtener los fondos necesarios para afrontar urgencias sociales, sin tener que apelar al endeudamiento que tanto preocupa.

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