Para los ejecutivos, lo mejor es que si hay condenas se resuelvan rápido

La palabra de los empresarios encontró ayer carriles diferentes. La Justicia empezó su día con la impactante presentación de Angelo Calcaterra, primo de Mauricio Macri, quien se autoimputó en la causa de los sobornos K. Acudió a los tribunales federales y reconoció que el gerente general de Iecsa, mencionado en los cuadernos del ex chofer del Ministerio de Planificación Roberto Centeno como uno de los aportantes, obedecía directivas suyas. No fue el único que reconoció haber actuado de manera irregular: también lo hicieron Alejandro Ivanissevich, de Emgasud, y Manuel Santos Uribelarrea, titular de MSU. El broche de la jornada fue el arresto de Héctor Zabaleta, un hombre que fue directivo hasta el 2011 del Grupo Techint,

Nunca el empresariado había sido interpelado de ese modo por la Justicia, ya que hasta el momento todos los cañones siempre apuntaban a los dirigentes políticos de turno. Por eso el Foro de Convergencia Empresarial, una entidad que agrupa a 80 cámaras e instituciones, eligió este día para emitir un documento en el que mantuvo se preocupación por lo económico, pero remarcó a la vez que los hombres de negocios no pueden ser puestos "en la misma bolsa". Por empezar, recordó que hace varias décadas que hay casos e investigaciones abiertas en sede judicial que nunca tuvieron una resolución satisfactoria. En ese sentido, reclamaron que la acción judicial sea rápida: que los culpables sean condenados. Si hay que pasar el mal trago, por lo menos que sea rápido. El temor que existe entre los privados es que esta caja de Pandora no se cierre nunca y el clima de negocios quede dañado más allá de los problemas reales de la economía. Nadie sabe bien dónde terminará, pero para algunos CEOs el sufrimiento valdrá la pena.

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