Para el verano, sol, playa y dólares

Cada vez son más los analistas financieros que están recomendando a sus clientes pasar el verano en dólares. En principio el argumento es que el tipo de cambio está atrasado, tanto frente al IPC como en el ITCRM, lo que torna probable una corrección que superaría al rendimiento de cualquier alternativa en pesos.

Pero, además, porque en los últimos días se percibe una cierta licuación del capital político que el oficialismo había sumado en las elecciones de octubre. Las dificultades que encontró el Gobierno para pasar las módicas reformas en el Congreso agrandaron el signo de interrogación respecto de las posibilidades de éxito de la estrategia económica de Cambiemos.

La idea, porque no alcanza a ser un plan, es que el crecimiento del PBI termine por licuar en los próximos años el creciente peso del endeudamiento con el que se está financiando el gradualismo fiscal. En ese pizarrón, está escrito que la Argentina necesita crecer al 3% anual en el próximo lustro para evitar que la relación deuda/PBI se duplique del 45% a 90%. Si eso no ocurriera, el servicio de la deuda pasaría del 2% actual a 3,3% en 2019, neutralizando más de la mitad del esfuerzo de reducción presupuestado para el déficit primario (en caso de que se cumplan las metas).

Si los cambios impositivos, laborales, previsionales y el pacto fiscal con las provincias se traban o salen desdibujados de las negociaciones con políticos y gobernadores, el signo de pregunta se hará más grande. Si en la calle se sigue desafiando el imperio de la ley, más todavía. Son datos que están mirando los privados, de aquí y de afuera, que planean hacer inversiones. Junto al consumo anabolizado por el crédito, son los motores con los que cuenta Hacienda para convertir el rebote de la economía en una expansión sostenida.

La duda no la están reflejando aún los CDS a 5 años, pero es algo de lo que se habla en Europa y en Wall Street. En el corto plazo, la percepción sobre Argentina en los centros financieros internacionales es positiva, pero pocos se atreven a apostar por los cupones PBI.

La inflación, a su vez, encuentra resistencia para converger a las metas del Banco Central, pese a las tasas interés de 30% anual. Aún habiéndose ratificado la continuidad de la política de tasas elevadas, los asesores financieros insisten en la conveniencia de dolarizar carteras. Sugieren recortar las opciones en moneda local y pasarse a títulos como el BONAR 24, las Letes en dólares del Tesoro, o la más elemental de comprar billetes. Alternativas razonables, si se tiene en cuenta que las Lebacs dejaron más de 6% en dólares en los últimos dos meses. Aún con el IPC de diciembre estimado cerca de 3%, y con ajustes de tarifas y paritarias a la vista, solo recomiendan variantes ajustables por CER en caso de que ya estén en los portafolios.

Sería por el verano. Tomar ganancias, ponerse protector y descansar al sol, sin preocupaciones y lejos del estrés. El carry trade puede esperar.

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