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Para cortar con el círculo de la pobreza hay que dejar de juzgarla como la contracara de la inflación

Para cortar con el círculo de la pobreza hay que dejar de juzgarla como la contracara de la inflación

A quince meses de haber iniciado su gestión, todavía está en discusión el principal parámetro por el que pidió ser juzgado el gobierno de Mauricio Macri: la tasa de pobreza. El Presidente, después de que el Indec reanudara la publicación de la serie estadística que había suspendido Axel Kicillof en abril de 2014, remarcó que su objetivo es ir hacia una tasa cero.

Pero no caben dudas de que ese enunciado es una expresión de deseos. La realidad es que este indicador, el que mejor traduce la crisis social que tiene la Argentina, está estancado desde 2011. Y como reflejó el viceministro de Hacienda Sebastián Galiani en una entrevista con este diario, el 30% actual no está lejos del valor que marcó en 1992. No hay duda de que perforar este nivel demandará un esfuerzo sostenido. La pregunta que deberá hacerse el Gobierno es qué reducción considerará aceptable la sociedad para sentir que se acerca, aunque sea poco, a la meta deseada.
 

Galiani aprovecha para destacar que la reciente medición del Indec es levemente inferior a los datos de un año atrás, de acuerdo a una reestimación de la serie histórica hecha por un reconocido centro de investigación de la Universidad de La Plata.

En este punto, la principal variable contemplada es la línea de pobreza, que se mueve por la variación de precios de la canasta básica familiar. Dicho de manera simple, en una primera instancia avanzar en el descenso de este indicador es una tarea que está más ligada al éxito del Banco Central en luchar contra la inflación que en el desarrollo de políticas para achicar la desigualdad de otras áreas del Estado.

En la Argentina las políticas con mirada más cortoplacista se concentraron en un solo aspecto de esta batalla: se buscó reducir este flagelo otorgándole un ingreso estatal a las familias que no lo tenían. Pero sin un financiamiento legítimo, ese mayor gasto se financió con emisión y con más inflación. En definitiva, lo que se logró en buena parte de los años transcurridos fue una redistribución de la pobreza. Algunos sintieron su bolsillo un poco más lleno, otros lo vieron enflaquecer.

Todavía no hemos dado el salto hacia un cambio cualitativo de enfocar el problema. El Estado está concentrado en mejorar sus servicios, aunque falta mucho para que sea el sector privado el que tome la posta. A Macri le costará bastante tiempo estar en condiciones de rendir examen de esta materia.

 

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Comentarios1
Raul Nieto
Raul Nieto 30/03/2017 10:40:06

Las palabras del Dr. Albino sobre la desnutricion infantil en los 2 primeros años que genera que el niño no pueda desarrollar su capacidad mental debe ser el centro para cambiar la pobreza