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Panama Papers: Frank Underwood podría asesorar a Macri en gestión de crisis

DIEGO DILLENBERGER  Editor de la revista Imagen

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Panama Papers: Frank Underwood podría asesorar a Macri en gestión de crisis

Nunca mejor descripto el trabajo de un manager de comunicación de crisis que en la serie House of Cards: Peter Russo debía ser gobernador de Pennsylvania, pero tenía algunos ‘cadáveres en el placard’. El implacable Frank Underwood le contrata a un veterano manager de crisis para que en una serie de sesiones de confesión mucho más inquisidoras que el diván de un psicólogo o el confesionario de una iglesia, el potencial candidato lo confesara todo. Técnicamente esto se denomina ‘análisis de vulnerabilidades’. El mayor problema de Russo era una juvenil adicción a las drogas.

No hay crisis management posible, si el asesor no cuenta con toda la información. Una vez reunidas todas las confesiones, se puede proceder a la ‘inoculación’ de la opinión pública, porque no sirve intentar taparlo: antes de que la oposición lo saque a la luz, el propio involucrado ‘quema’ la noticia. Frank Underwood diseñó una estrategia de ‘conversión’ a la religión de Peter Russo, en la que el candidato sale a los medios contando cómo superó su adicción y volvió a la religión. Crisis convertida en oportunidad: la opinión pública terminó conmovida con el relato.

El presidente Mauricio Macri está sufriendo -por la revelación de los Panama Papers de que figuraba como director en dos viejas sociedades off shore de su padre-la peor crisis de su carrera política. El contexto no podría ser peor: el tema salta en la semana en que anuncia el ajuste tarifario más fuerte en lo que va de su breve mandato y en momentos en que -por fin- la Justicia empieza a moverse a gran velocidad sobre la corrupción del kirchnerismo.

Pero a la luz de las explicaciones que dio el Presidente y de los datos públicos disponibles hasta ahora en el escándalo Panama Papers, el tema parecería no ameritar ninguna crisis. Excepto que la propia comunicación de crisis la genere.

Los asesores de comunicación de Mauricio Macri tuvieron un alerta temprana de cinco semanas, según revelaron los medios, de que el consorcio internacional de periodistas iba a publicar los datos de las sociedades off shore de su padre: tiempo de sobra para ‘inocular’ a la opinión pública.

¿Quién iba a escandalizarse, si Franco Macri -un empresario que hizo negocios con tantos gobiernos en muchos países- salía en medio de las vacaciones de verano a blanquear sus sociedades off shore "porque mi hijo ni estaba al tanto y no quisiera perjudicarlo". Sería una noticia aburrida que no iba a obtener mucho espacio en los medios y que el domingo de los Panama Papers hubiese servido al equipo del Presidente para matar la noticia dicendo "Eso ya lo blanqueó su padre, es historia antigua". La vacuna habría ‘prendido’ y hasta podría haber servido para evitar un eventual daño a la imagen internacional del gobierno.

Porque el tratamiento que tuvo el caso en Argentina, en general, fue prudente y resultó convenientemente compensado por las espectaculares imágenes del arresto, 48 horas después, de Lázaro Báez, el presunto testaferro de los Kirchner. Pero la imagen del Presidente estuvo en tapa de muchos medios internacionales en las horas posteriores a la divulgación de la primera oleada de datos filtrados del bufete Mossack & Fonseca. Sus asesores no previeron que ese manejo informativo en el exterior podría afectar la ambiciosa agenda internacional de su gobierno.

Cometida esta omisión, el equipo debería haber recomendado a Macri salir, tal como lo hizo el jueves posterior, a presentarse ante los medios diciendo exactamente lo que dijo y prometiendo la imprescindible Ley de acceso a la información pública, pero el mismo domingo de la publicación del escándalo.

La demora en la respuesta y el uso de comunicados impersonales es un mensaje que se decodifica negativamente. Los managers de crisis saben que cada minuto en la respuesta cuenta. Quizás faltó un link a las declaraciones juradas de Franco Macri. El primer ministro británico, David Cameron, publicará sus últimos años de declaraciones de impuestos.

Pero valga de consuelo: Cameron, salpicado de forma idéntica a la de Macri por los Panama Papers (por una off shore de su padre) tampoco reaccionó mucho más rápido y sus titubeos le generaron mucha mala prensa.

El premier británico ni siquiera tuvo el ‘third party endorsement’ (aval de terceros) con el que sí contó Macri: la voz de la incomodísima aliada Elisa Carrió dando testimonio de haber visto la declaración del padre y respaldándolo. Ese -y las oportunas imágenes de la detención de Lázaro- fue el mejor capítulo del crisis management.

Sondeos preliminares indican que el Presidente todavía goza de buena aceptación en la opinión pública. Pero los Panama Papers muestran que necesita un experto gestor de crisis, como el que Frank Underwood le ofreció a Russo, porque la buena onda en la opinión pública puede terminar. Y ni hace falta traerlo importado. La siempre volcánica Argentina cuenta con gestores de crisis que están a la altura de los mejores del mundo.

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