Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

U$D

DÓLAR
/
MERVAL

PPAs y Gasto Público

IGNACIO ROSENFELD Socio de FR & Asociados

0
PPAs y Gasto Público

Básicamente, cualquier gasto hecho por una empresa es finalmente pagado ya sea por los accionistas, el directorio, los empleados, sus consumidores y usuarios, o hasta sus proveedores. Es decir, cualquiera en la cadena productiva puede recibir el impacto del gasto de la empresa. Ahora bien, cuando el gasto es realizado por el Estado el mismo es simplemente pagado por los contribuyentes, es decir, por todos los habitantes.

Con esto lo que se busca decir es que cualquier decisión de gasto adoptada por el Gobierno repercutirá inexorablemente en el corto o mediano plazo en la billetera del contribuyente. A tal efecto, un mayor gasto público hoy significará naturalmente o una mayor presión tributaria, o un mayor endeudamiento, o un mayor nivel de emisión monetaria el día de mañana.

Ahora bien, la idea del párrafo introductorio es la de dar una noción respecto del riesgo que asume el Estado, y en consecuencia la población también, cuando el Gobierno adopta políticas que aumentan considerablemente el nivel del gasto público.

En este caso particular busco referirme a la política empleada en torno al sector energético, más concretamente a los PPAs Power Purchase Agreements ejecutados por la Administración Macri.

A grandes rasgos, estos PPAs establecen (i) la obligación del generador de proveer una determinada cantidad de energía (ii) a cambio de la obligación del Estado de pagar una suma preestablecida por dicha energía, (iii) todo ello por un prolongado lapso de tiempo 10 años.

En primer lugar, lo que salta a la vista es la extensa duración del contrato; en segundo lugar, es lo abultado del precio de la energía entre el doble y triple del precio pagado en otras jurisdicciones internacionales. En otras palabras, mediante los PPAs el Estado argentino ha quedado obligado a pagar por la energía la cual es finalmente consumida por la población local una suma mucho mayor que la que pagan sus vecinos.

A ello también hay que sumarle que el sector energético, especialmente el renovable, se encuentra siguiendo una curva decreciente en términos de costos por lo que la fijación del precio de la energía impide al Estado valerse de dicha reducción de costos.

Ahora bien, muchos dirán que el estado crítico del sector energético local no habilitaba mayor dilación en cuanto a la creación de nuevos focos de generación de energía. Ello es en parte correcto también lo es que la Argentina gozaba de una muy mala reputación en términos internacionales a fin de poder recurrir a mejores tasas de financiación. En definitiva, las decisiones adoptadas con premura no se encuentran exentas de riesgo.

Siguiendo con lo anterior, y recogiendo uno de los conceptos vertidos en el informe de CIPPEC del 24 de enero de este año "Repensar la política regulatoria ante el retiro de los subsidios a la electricidad" de Diego Bondorevsky, el esquema de PPA utilizado por el Gobierno deja totalmente de lado los beneficios propios del esquema de "generación distribuida".

En palabras de Bondorevsky, la política de inversiones llevada a cabo por el Gobierno a partir de 2016 por medio de PPA, especialmente dirigida a proveer de capacidad para abastecer los picos de demanda, contrasta con políticas más modernas para el sector energético. Estas piensan la regulación desde el poder que tiene la demanda con base a las nuevas tecnologías de energía distribuida como una forma de reducir los costos del sistema permitiendo una efectiva liberalización de la oferta minorista de electricidad.

En definitiva, y retomando lo dicho en los primeros párrafos, los PPAs firmados por el gobierno actual terminarán repercutiendo en un costo mucho mayor de la energía, costo el cual, como ya hemos dicho, deberá ser afrontado inexorablemente por la población ya sea por medio de una mayor presión tributaria o una mayor presión inflacionaria, ambas como consecuencia, o no, de un mayor endeudamiento del Estado a fin de poder repagar dicho sobrecosto.

Más notas de tu interés

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar