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Otro fracaso de la CGT unificada cuando la economía demanda correcciones

JULIÁN DE DIEGO

JULIÁN DE DIEGO Profesor de Derecho del Trabajo y Director del Posgrado UCA

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Otro fracaso de la CGT unificada cuando la economía demanda correcciones

El paro general del 6 de abril convocado por la CGT unificada tiene el apoyo de la CATT que controla todo el transporte, de modo que es altamente probable que la medida tenga gran acatamiento. Las causas que la motivan son genéricas, dispersas, inconsistentes, y sobre todo, sin ninguna propuesta que permita evaluar un cambio.

Habrá que distinguir los que se plegaron a la huelga en forma voluntaria y espontánea de los que fueron obligados a adherir a la medida, de los que no pudieron concurrir al trabajo por fuerza mayor. Los dos primeros no tienen derecho al cobro de salarios, en cambio el último grupo sí.

Recordemos que todos los paros generales son ilegales porque no son una medida espontánea, no fue promovida por una causa laboral colectiva que afecta a un grupo o categoría, no está promovida por sindicatos representativos porque se solidarizan muchos que no participan ni comparten el reclamo, y por último no se trata del último recurso, sino fundamentalmente, de la carencia de resultados a los reclamos de la CGT que fueron siempre voluntaristas. Que no haya despidos, que no haya suspensiones, que todos tengan trabajo, que los salarios recuperen su valor ideal, son todos buenos deseos, que nada tienen que ver con los mercados, con las vicisitudes de la economía, y con las reglas de ambos.

Los paros de este tipo terminan siendo reclamos de naturaleza político-partidista, o de frentes opositores, alcanzan a numerosos trabajadores que no desean participar, y obligan a todos a adoptar medidas de emergencia para poder cumplir con su trabajo habitual. Los paros generales, por ser medidas de solidaridad, son en definitiva, ilegales por definición.

La causa de la medida fue definida como la necesidad de un cambio de rumbo en la economía, no se sabe en qué dirección y ni con qué medidas, paritarias libres cuando hasta ahora no hay indicios de que las mismas no operen con normalidad, y en definitiva, y que se suspendan los despidos, que de hecho ofrecen mucha resistencia. En síntesis, motivaciones genéricas con muchas fisuras.

En la marcha por la democracia del primero de abril pasado no caben dudas que siguen firmes las expectativas depositadas en Mauricio Macri y su gestión, aún cuando existe mucho descontento por la falta de resultados.

Qué nos espera después del paro general. Sencillamente, que todo siga según su estado y tal cual estaba ocurriendo. En rigor, todos los reclamos ya tienen respuesta, y por ende, el paro general se encuentra hoy vacío de contenido, no tanto por los reclamos en sí mismo, sino porque todos los reclamos ya tienen respuesta.

Las paritarias, o sea, la negociación colectiva de salarios ya tiene su trazabilidad con una trayectoria que ya prácticamente definió el conflicto docente, con un 18 al 20% de aumento anual (por doce meses) más la cláusula gatillo que permita comparar el IPC del INDEC con el porcentaje de ajuste acordado entre los signatarios convencionales.

El ajuste que puede contar con una o más etapas, permite garantizar al trabajador como mínimo el curso inflacionario oficial para el año 2017. A su vez, el ajuste de otros ítems del convenio, o la inclusión del bono o del día de la actividad, pueden confirmar otra tendencia, que es la de contar con otro salario adicional a los trece (13) que ya rigen por ley. El drama que se vislumbra en estos procesos de negociación proviene del reclamo de alguno de los sectores de inflación devengada que se adeuda de otros períodos, o del año 2016, como ocurrió con el reclamo de la Asociación Bancaria para los salarios del año en curso.

Los despidos siguen siendo resistidos por los gremios con medidas desproporcionadas. No existe mayor freno para ellos que con las medidas que adoptan los gremios, y que no permiten la adecuación de las empresas a las vicisitudes del mercado. Una de las causas más importantes que generan dudas sobre las inversiones, es la intervención ilícita e ilegítima que realizan los gremios a través de la creación de conflictos al margen de nuestro sistema legal.

Hoy tenemos paritarias libres solo subordinadas a las condiciones del mercado, y los despidos están contenidos por los conflictos.

Habría que preguntarles a los que promueven las medidas de fuerza cuál es su contribución positiva que aporte un grano de arena a la recuperación de la economía y al crecimiento.

 

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